Soy un asturiano con lazos familiares en Galicia y que suele pasar siempre alguna semana al año en la zona de Sada, ya que mis padres, aunque viven también en Asturias, en verano les tira la "tierriña" y se tiran todo el verano por ahí. El caso es que este fin de semana iré a Sada y, aprovechando que es mi cumpleaños y que mi madre hará una comida un poco más especial, querría aportar el postre y me gustaría que me hicieses alguna recomendación de alguna buena pastelería en la zona de Coruña Capital - Sada - Betanzos, y de qué sería lo más recomendable o su especialidad. Es un tema que creo nunca habéis tratado en el Blog.
Efectivamente, sólo algunas referencias aisladas en el blog: Waldo, la tarta Mar del Plata de la viguesa Chicote, La Postrería o la baba de camello de la fenecida Tapadera. Se me ocurren tres confiterías que recomendarle a Pedro:
- Hildita [Alameda 17, A Coruña / 981.227812 / Ubicación]. Es uno de los clásicos coruñeses. Su Saint Honoré es espectacular a la vista: un pozo (o una cesta) de profiteroles relleno de crema pastelera. Imprescindible encargar.
- Berna [Marcial del Adalid 19, A Coruña / 981.230086 / Ubicación]. Otra de las de toda la vida. Yo me quedo con sus pasteles: piononos, cubiletes, supremos, milhojas (conozco a una persona que lo primero que hace cade vez que visita Coruña es irse a Berna y zamparse media docena de milhojas)... Para tartas, la propia milhojas y brazo de gitano.
- Doriel [Avda Vilaboa 149, Vilaboa-Culleredo / 981.666946 / Ubicación]. La repostería de Ariel Mendizábal, chocolatero súper-premiado. Entrar en su pequeño local es perderse. Si te decantas por esta opción, déjate recomendar. Colineta nos cuenta la historia de Ariel.
¿Nos sugerís vosotros más alternativas?
No era cuestión de saturar mucho el estómago antes de llegar al postre. Una pizza individual era suficiente: la criollita, con mozzarella, jamón, rodajas de tomate natural y anchoas. Masa al estilo sudamericano - gruesa y esponjosa - y abundantes ingredientes; el queso y el tomate le aportaban una frescura interesante. Bastante notable, la verdad.
Pero el gran momento llegó justo después. Allí estaba, en el mostrador, esperando a que la llamara. "Una Mar del Plata, por favor". Como siempre, majestuosa, y me plagio a mí mismo: "finas láminas de dulce de leche, bizcocho, chocolate, bizcocho, nata, bizcocho, dulce de leche, bizcocho, chocolate, bizcocho y dulce de leche. Suena muy empalagoso, pero increiblemente no lo es: es fresca y es jugosa; llena la boca de sabor como pocas otras cosas". Me sigue pareciendo increible cómo un fino bizcocho esponjoso y, sobre todo, la nata, compensan el dulzor, el sabor y la potencia del dulce de leche y el chocolate.
Es el postre perfecto. La madre de todos los postres. Debo confesar, para mi vergüenza, que repetí.
Una pizza individual, una caña y una, ejem, dos tartas Mar del Plata salen en el Chicote por diecisiete euros. Si tenéis la oportunidad, no dejéis de probarla. Por favor.
[Pizzerías Chicote / Simón Bolívar, 15 - Vigo / 986.480969 / Ubicación]
La Tapadera [Juan Díaz Porlier, 11 A Coruña / 881.898648 / Ubicación] es, pese a que firma como Lounge Bar & Grill, un pequeño local de tapas y raciones que traiciona al raxo y la tortilla para pasarse a los solomillitos y al foie. Una buena opción es precisamente pedirse un surtido de solomillos - seis minis, a la mostaza, con queso o con cebolla caramalizada, 10 euros - o de hamburguesas. Más completo, el variado de tapas para dos personas (16 euros) incorpora el foie o la chistorra.
Pero en La Tapadera también hay platos/raciones. Algunos más tradicionales, como los huevos rotos con patatas, en sus versiones con jamón o con secreto ibérico; otros experimentan con el foie, el bonito o el queso; para los que no quieran arriesgar, las ensaladas. Los precios oscilan entre los ocho euros de éstas y los 18 de las opciones más caras. Un razonable surtido de vinos conforma el posible acompañamiento.
Volviendo al título del post, al par de opciones de carta para los postres se unen las preparaciones del día. Un casi fijo es el flan de queso. Y la sorpresa de mi última visita, la baba de camello. Es un postre frío de origen portugués, y está compuesto exclusivamente de leche condensada, azúcar y huevo. Dulce, dulcísimo, su nombre es explicativo de la textura. Sin duda, sólo apto para los muy golosos.
En fin, que si os animáis a babear un poco, pasaos por La Tapadera: unas tapitas y un buen vino os ayudarán a abrir boca.
Mis años universitarios transcurrieron en Vigo. Y allí hay una cadena de pizzerías, Chicote, de marcado sabor platense [yo solía acudir a la de la calle Simón Bolivar / ver ubicación en Tagzania]. Sus pizzas son abundantes y ricas, pero el Chicote, para mí, es magnético por sus postres - expuestos como en un museo; la vitrina bajo la barra - y, muy especialmente, por la tarta Mar del Plata.
Mi cuñada, que es viguesa, tuvo el delicioso - nunca mejor dicho - detalle de traerme una Mar del Plata para culminar la cena de esta nochevieja. Allí seguía, como siempre majestuosa: finas láminas de dulce de leche, bizcocho, chocolate, bizcocho, nata, bizcocho, dulce de leche, bizcocho, chocolate, bizcocho y dulce de leche. Suena muy empalagoso, pero increiblemente no lo es: es fresca y es jugosa; llena la boca de sabor como pocas otras cosas. Haced lo posible por probarla.
Y al ladito del estadio de Riazor [ver ubicación en Tagzania] en A Coruña, la confitería del argentino Waldo elabora todo tipo de pastas, pasteles y tartas con dulce de leche. Borda los alfajores: mi preferido es el que rodea las dos galletas amalgamadas por el dulce de leche con un baño de intenso chocolate. ¡Vivan las larpeiradas!
En La Postrería, la vista queda bastante más satisfecha que el gusto. La decoración es lo mejor, con un estilo marcadamente ecléctico, quizás en ocasiones algo kitsch, predominando un ambiente tipo lounge. La galería de fotos de su web le hace justicia (pincha en la zona izquierda).
La vista sigue disfrutando cuando paladea la carta, con unos nombres de lo más sugerente: "mousse de caramelo sobre bizcocho de chocolate blanco con crocante de cobertura manjarín, helado de manzana ácida y salsa de azafrán" o "sopa de membrillo con helado de queso San Simón, salsa de chocolate caliente y crujiente de hierbas aromáticas".
Y la vista alcanza la cumbre del placer cuando los platos llegan a la mesa.
Pero, cuanto más alto se sube, más dura es la caída. Y después de las enormes expectativas, el resultado - al menos en mi criterio - es cuando menos decepcionante. La combinación de sabores y texturas, incluso la finalización de alguno de los elementos del plato, no están a la altura de lo que se podía esperar ante tal marco.
Los platos dulces, en La Postrería, se mueven entre los 4,50 y los 6,50 euros. No sé si tomando un postre, pero merece la pena conocer el local al menos en compañía de un café.


