Ante nosotros, del otro lado del río, el Graslei, el Muelle de las Hierbas y sus casas gremiales, ya iluminadas: la de los barqueros, la de los recaudadores de impuestos, la de los recolectores de grano o la de la Aduana. Todas de entre los siglos XIII y XVII. Detrás de ellas, asoma la iglesia de San Nicolás. Al fondo, el puente de San Miguel (Sint-Michielshelling), desde el que se contemplan las Tres Torres de Gante. Las barcas, en el agua, descansan del ajetreo diario con los turistas. Estos, en las terrazas, dan cuenta de los moules frites ante de irse a dormir con su europeo horario.
En estas circunstancias, sólo una cosa justifica interrumpir la degustación de la cerveza y la contemplación de tanta belleza: tomar el trípode, situarlo en el Hooiard, componer con la cámara e inmortalizar el momento. La Foto.
Pero, al menos para quien lo visita por primera vez, Montmartre tiene magia. Sus escaleras, el gentío, las vistas desde el Sacre Coeur. Y, sobre todo, la Place du Tertre. La foto.
Para alguien como yo, un viaje es, en sí mismo, fuente de disfrute. Pero para alguien como yo - y en otra ocasión me detendré en esto - existen, dentro del viaje, otros tres aspectos indispensables para gozarla al máximo: por supuesto, la gastronomía; los preparativos, desde los vuelos y el hotel hasta organizar las rutas de cada día; y, por encima de todo, la Foto.
Soy un obseso de la fotografía: me paso todo el viaje con mi bolsa - cámara, objetivos, flash, trípode... - a cuestas, algo a lo que mi mujer no termina de encontrar el gusto. Pero ésa es otra historia. Buscar La Foto, con mayúsculas, significa encontrar ángulos, luces; alejarte y acercarte del monumento, la plaza o el edificio; volver al mismo sitio al amanecer y al atardecer; probar y probar.
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La Foto se puede sacar en cualquier sitio: en París o en O Pindo; en Londres o en Cabo Home. También en NuevaYork.
La última vez que estuve allí, hace cosa de un par de años, por supuesto llevaba preparado el sitio y la hora para La Foto: Empire-Fulton Ferry State Park (Brooklyn) al atardecer. Desde este pequeño parquecito se observa inmejorablemente el reflejo de la puesta de sol sobre los rascacielos del downtown de Manhattan, con el histórico puente de Brooklyn en primer término: ¡Alucinante!
Así que tomamos el Metro hasta Brooklyn (York St o High St), caminamos hasta el parque, situamos el trípode, preparamos la cámara, esperamos hasta el mágico momento y sacamos nuestras fotos. Mejor no cuento lo que hizo el laboratorio - aún no tenía la digital - con el carrete. (Le he tomado prestada ésta a J. Jansen, publicada en www.jjfotografie.nl)

Por cierto, tras La Foto, dos obligaciones. Cenar en un italiano soberbio, Grimaldi's Pizzeria - al pie del puente, Old Fulton St; ojo a las tremendas colas -, y regresar a Manhattan a pie, para bajar la cena, atravesando el puente. Inolvidable.






