Seguiré con mi afición, por supuesto. Seguiré contando mis experiencias en restaurantes, excursiones y viajes. Y tengo mucho, mucho por descubrir: Chile es un país de muchos contrastes, desde el árido desierto de Atacama hasta los espectaculares paisajes casi polares de Tierra del Fuego. Y toda Sudamérica al alcance de la mano. Por tanto, mucho, mucho que contar.
Supongo que os interesará más bien poco la oferta gastronómica de Santiago. Pero quizás surja un grupo de lectores de allí con los que pueda empezar a intercambiar experiencias y gustos, con los que comenzar a construir una comunidad como la que en estos ya más de seis años de blog se ha ido creando - habéis ido creando - en Galicia. Ojalá, porque esto es francamente entretenido.
Gracias por estar ahí (seguid un tiempo, que aún tengo tres o cuatro posts pendientes antes de irme). Y como decía el otro: "volveré".
[Foto de Der schone Tod]
Por supuesto, espero vuestras opiniones: halagos y críticas (aunque con el curro que me ha dado, no creo que lo cambie en algún tiempo). Además, seguro que hay fallos y mejoras posibles: os agradeceré que me trasladéis unos y otras.
En fin, espero que el cambio haya merecido la pena y os guste razonablemente.
Periodistas, historiadores y fotógrafos, entre ellos los blogastrónomos Manolo y Sole, han trabajado durante meses para recuperar, para reivindicar la cocina como lugar esencial de la cultura gallega. No me extiendo más porque tanto www.aopedolar.org como los posts enlazados al inicio de este párrafo proporcionan suficiente información. Simplemente os dejo unas cuantas fotos (la primera, de Maribel Ruiz de Erenchun; las demás, de Sole Felloza) como muestra de lo que podréis encontrar si os acercáis a San Domingos de Bonaval.
¡No os preocupéis, que Foucellas resistirá!
[Vía La Aldea Irreductible]
De vez en cuando releo aquel primer post, ni más ni menos que sobre la Garita de Herbeira, con una sonrisa. ¡Quién iba a pensar que esto duraría tanto!
Gracias por seguir ahí.
Sólo faltaba un cartel en varios idiomas que lo sintetizase: "Trae las moneditas exactas, paga y lárgate cagando leches. Y bastante buenos que somos". En fin.
Y para acabar de rematar, otro brillante nombre para un negocio, aunque no sea un restaurante (vía Blog Otomano).
Narra historias de todo tipo. Una de las últimas, "La mujer con una biblia en la mano... y un hacha en la otra" es un buen ejemplo de la clase de cosas que se cuentan en La Aldea.
Y también se producen y cuelgan vídeos. Uno de ellos, una charla del Director de la Filarmónica de Boston Benjamin Zander, simplemente merecedor de la máxima atención durante todos y cada uno de los 1.200 segundos que dura. Como dicen en La Aldea:
El título de esta charla es simple y directo: Música Clásica con los ojos brillantes... y aunque se trate de dos cosas aparentemente aburridas para el gran público, Musica Clásica y Conferencia, yo os aseguro que muy pocas veces vais a encontrar algo tan apasionante y tan intenso como estos 20 minutos.
Disfrutadlo. Es una recomendación (no gastronómica, eso sí).
Efectivamente, el llamativo debate acerca de qué patatas fritas son las mejores, si Bonilla o Patatotas, quedaría cerrado en falso si no consideráramos un challenger cualificado: desde tierras de Pucela, concretamente desde Medina del Campo, los chips Meléndez retan a los referentes galaicos.
Las patatas Meléndez, que se pueden encontrar en los supermercado El Árbol, combinan el aceita de oliva virgen extra (80%) y el aceite de girasol (aunque existe una variedad sólo con este último). Quizás esta mezcla sea la que le otorga una situación intermedia entre sus dos rivales: sabor intenso, no tanto como el de las Patatotas; textura suave, poco grasienta, aunque algo más que las Bonilla; y un punto de "crujientez" óptimo.
Como, de nuevo, no me queda más remedio que mojarme, voy a hacerlo. Para mí, las Meléndez son superiores a las Patatotas, aunque no llegan a la altura de las Bonilla; eso sí, por poco. De aquí a un "Máster Pantagruel en Patatas Fritas" queda poco camino.
Dispusimos la escena. Una mesa a la hora del aperitivo. Unas cuantas cervezas (Estrella Galicia, por supuesto). Un par de boles. Una bolsa de cada una de las contendientes. Y un hambriento grupo de especialistas dispuestos a dilucidar.
A la vista, las Patatotas se llevan el primer asalto. Menos perfectas, menos brillantes, menos redondas: más patatas. En mano, me quedo con las Bonilla; no sé si es el aceite de oliva frente al vegetal, pero son más suaves, menos aceitosas. En boca, el crujir de las Patatotas - menos finas - es mayor; pero en paladar, las Bonilla son como más refinadas, más delicadas, menos "contundentes", en palabras de una de las expertas.
En fin, que tengo que mojarme y lo hago: me quedo con las Bonilla a la vista.
(Actualización: conoce también los chips Meléndez)
Tras casi cinco horas de retraso por el caos reinante en Barajas, el vuelo aterrizó en Gran Canaria pasada la medianoche de las islas. Al salir de la sala de recogida de equipajes, una multitud esperaba. Con seguridad, todos los familiares y amigos de los canarios que regresaban a casa estaban allí esperando, con una mezcla de ansiedad y agradecimiento por lo que pudo haber sido y no fue. En los pocos segundos que nos llevó alejarnos hacia la parada de los taxis, pude apreciar, repetida, intensísima, una misma escena.
En mi vida había visto unos abrazos como los que vi aquella noche.
De entre las muchas plantillas y temas que hay disponibles por ahí, me he decantado por Vibrant, creada por Custom Theme Design para WordPress y traducida a Blogger por GosuBlogger. A la plantilla le he pegado mis toques personales, tomando también algún icono de DryIcons.
Me imagino que me pasaré unas semanas puliendo fallos y corrigiendo cosas. Cuento con vuestra ayuda para identificar todos los problemas.
Espero que os guste el cambio (y si no, decídmelo, que siempre se está a tiempo de volver atrás)

[Observad la estupenda oferta del cartel del fondo: ¡el pack de dos salamis con un cojone por sólo 11 €!]
Robin Lane Fox es un historiador británico ya sesentón, especializado en historia y literaturas griega y romana, las cuales imparte en Oxford. Lane Fox aborda la construcción de El Mundo Clásico como la escritura de una novela cuyo lector será el gran Adriano, quien marca el límite temporal que abarca las 800 páginas de libro.
La obra arranca en la Grecia arcaica, en la época - siglo VIII a.C. - en la que Homero crea sus epopeyas. De la mano de aristócratas, dioses inmortales y ejércitos espartanos, el libro nos lleva hasta la Grecia clásica: las guerras médicas contra los persas; el camino a la democracia en el imperio ateniense; las grandes figuras políticas como Pericles, Clístenes, Temístocles; la guerra del Peloponeso y el triunfo de la Esparta oligárquica; la ascención y triunfo de Macedonia, con Filipo y su hijo Alejandro el Grande.
Paralelamente a la trama principal, Lane Fox va haciendo desfilar ante nosotros a las inmensas figuras del arte, de la ciencia y del pensamiento griegos: Esquilo, Sófocles, Eurípides, Anaxágoras, Protágoras, Heródoto, Tucídides, Aristófanes, Fidias, Hesíodo, Jenofonte. Y, por supuesto, Sócrates, y su discípulo Platón, y su discípulo Aristóteles, quien cierra el ciclo como tutor de Alejandro Magno.
Por aquí voy leyendo, por la Macedonia de Filipo y Alejandro, sabiendo que todavía me queda mucho por ver. Los mundos helenísticos tras Alejandro, Aníbal y los cartagineses, la República, Julio César, las guerras civiles y el Imperio, Cleopatra, el cambio de era, los claudios, los españoles Trajano y Adriano.
Recomiendo vivamente este libro para quien sienta una mínima curiosidad por esta mágica época o para quien, simplemente, guste de perderse horas entre páginas apasionantes.
Y, encima de mi mesilla, espera otro prometedor ladrillo: Postguerra, de Tony Judt, otro historiador británico que ejerce a ambos lados del charco y que cuenta en mil páginas la historia de Europa desde la derrota de la Alemania nazi hasta casi nuestros días.
Es bastante probable que éste no sea el último post sobre libros.
[Lane Fox, Robin (2007), El mundo clásico: la epopeya de Grecia y Roma, Editorial Crítica]
Siempre había pensado que el tenis era deporte olímpico solo desde Seul 1988, ya que antes había dejado de serlo cuando se convirtió en deporte profesional en 1926. En esas olimpiadas, Emilio S Vicario y Sergio Casal nos dieron la medalla de plata.
Pero resulta que no. Hace un par de añitos, en un viaje por Asturias, hallé pruebas irrefutables de que el tenis ya era deporte olímpico en la Grecia clásica, veinticinco siglos atrás. Y si no, mira estos irrefutables restos arqueológicos en Ribadesella. Pincha para ampliar si no te lo crees.
Ayer lunes vino un Pantagrueliño al mundo, de nombre Paulo (Pablo en gallego; un pequeño Pauliño). La madre y el bebé están estupendamente. La hermana Pantagrueliña (Catuxiña, en realidad) ya conoce al bebé, aunque con sus 22 meses no se entera demasiado.
Lamentablemente, la sanidad gallega todavía no ha considerado lo de poner WiFi en los hospitales ;-), así que no sé cuándo podré publicar esto. En cualquier caso, imaginad la cara de las enfermeras (mi familia ya me conoce) cuando entran a la habitación y me van tacaquetaca con el portátil.















