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Mostrando entradas de marzo, 2009

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Hotel Rural A Velha Fábrica

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D os años de trabajo de restauración, mucho tiempo, muchas ganas y mucho esfuerzo. Pero el resultado obtenido por un valenciano ya casi extremeño ha merecido la pena: el hotel rural A Velha Fábrica , en Valverde del Fresno (Cáceres), es un precioso establecimiento y una estupenda base para disfrutar de la Sierra de Gata y para cruzar al cercanísimo Portugal . Foto tomada de avelhafabrica.com Hace poco más de un par de años, el lugar en el que ahora está A Velha Fábrica tenía el aspecto que muestran las dos siguientes fotos. Carlos pone cara de nostalgia cuando las enseña en su ordenador de Recepción, pero también de orgullo por el resultado (no os perdáis las fotos de la página web del hotel). Sobre los restos de aquella factoría de tantas cosas - los almacenes de oliva aún se pueden ver junto a la piscina - se ha levantado un hotel muy acogedor, diseñado con un gusto extraordinario. Las zonas comunes del hotel, que también es restaurante, son espectaculares y muy acogedoras:...

El paraíso surrealista del Fogar do Santiso (Teo)

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H abía oído hablar del Fogar do Santiso como algo muy friki y enxebre, casi surrealista, perdido en medio de ninguna parte a unos kilómetros de Santiago. Pero ahora que lo he visto con mis propios ojos, debo decir que "muy friki" se queda bastante corto. Situémonos. Tras no pocos esfuerzos, encontramos el lugar en la diminuta aldea de Trasellas, en medio de una masa de árboles que parece situada a propósito para esconderlo. Tras dejar el coche en una de las dos polvorientas explanadas que hacen las veces de aparcamientos, nos encontramos con un puzzle de penedos y cobertizos tal que lo que veis en la foto. Aquello es inmenso. Decenas y decenas de mesas y bancos corridos de madera se amontonan sin orden ni concierto bajo los techos también de madera de cobertizos (¿es esa la palabra?) de teja y uralita adosados sin demasiado criterio. Pequeños puentes permiten sortear el regato que corre entre algunos de ellos. La puesta en escena, la decoración son algo impresionante. V...

Restaurante Pandemonium (Cambados)

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N o deja de ser sorprendente que una villa de apenas quince mil habitantes albergue dos de los restaurantes más destacados de Galicia. Pero así es: Cambados - pueblo que cada vez me gusta más, dicho sea de paso - concentra en apenas unos metros el laureado Yayo Daporta y el Pandemonium de Antonio Botana, que visitábamos hace unos días. En medio de semana, con poca compañía en la sala de intensos colores - amarillos en paredes; rojos en sofás - que no deja a nadie indiferente - a mí me gustó -, atacamos el menú degustación, de seis platos y postre. Comencemos. El aperitivo fue un buen inicio. Langostino vaporizado con crema de grelos y ajada, muy en la línea actual de presentar sabores gallegos profundos - qué más profundo que el grelo - en texturas diferentes y con compañeros de viaje novedosos (véanse, por ejemplo, los ravioli rellenos de grelos y lacón de Morganti ). El primero de los entrantes, plato estrella de la casa, fue uno de los tres grandes del menú bajo mi criterio: el...

Extremadura jornada 4: del otro lado de la raia

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D etrás de la barra del restaurante Petiscos e Granitos, en la blanca pared, con una preciosa letra están escritas las siguientes palabras de Saramago: "De pedras julgava o viajante ter visto tudo. Nao o diga quen nunca veio a Monsanto". No puedo estar más de acuerdo. Nuestra última jornada en Extremadura transcurrió, en realidad, del otro lado de la raia, en Portugal, descubriendo dos pequeños pueblos que son dos pequeñas maravillas: Monsanto y Sortelha. Encaramada a un monte granítico, Monsanto - la "aldeia máis portuguesa de Portugal" - es una sorprendente simbiosis entre trazado medieval, nobles casas blasonadas, maravillosas vistas y bolas de granito ( penedos , que diríamos en mi tierra). Como la aldea de A Cela , en la Serra do Xurés, pero a lo grande. Monsanto La visita a Monsanto deja boquiabierto a cualquiera. Sólo su situación, su señorío sobre las amplias tierras de Idanha a Vella, las ruinas de su castillo, las impresionantes vistas, justificarían...

Extremadura jornada 3: por la Sierra de Gata

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V isitar los pueblos de la Sierra de Gata es sumergirse en un mundo extraño para casi todos nosotros: un mundo en el que el tiempo importa bien poco, en el que la calma y la parsimonia imperan. Uno no puede pretender pasear por las pequeñas villas sin detenerse a hablar con los mayores que desean contar y ser escuchados, que agradecen ver nuevas caras. Hay que dejarse contagiar, aunque sea sólo por un día. Al fondo, a lo alto, Trevejo y su castillo Empezamos el recorrido por Santibáñez el Alto, baluarte defensivo que domina la llanura desde lo alto de una empinada colina, ofreciendo unas magníficas vistas sobre el embalse de Borbollón y las interminables tierras al sur de la sierra. Santibáñez es un laberinto de calles y cuestas, de casas arracimadas que irremediablemente conducen, en la cima, a lo que queda del viejo castillo árabe . Es martes de carnaval: no hay colegio en Santibáñez; las abuelas se ocupan de los pocos niños que quedan en el pueblo. En uno de los bares de la pla...

Artesanía gastronómica en la VIII Xantanza

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N o creo que me equivoque si digo que, pese al éxito de las tres últimas xantanzas temáticas - la de la caza , la del vino , antes la de la lamprea -, no era el único blogastrónomo que tenía ganas de volver a los orígenes: a la xantanza alrededor de las habilidades de un gran cocinero-anfitrión. Y en esta tesitura, que Flavio Morganti nos recibiera en su Galileo de Pereiro de Aguiar era garantía de jornada memorable. Y así fue. Tras una más que interesante visita a la fábrica Marrón Glacé de José Posada, sobre la que ya volveré en otro post, poco más tarde de las dos iniciábamos un recorrido de más de tres horas por el paraíso gastronómico que construyó Morganti para la quincena de privilegiados, en esa sala de piedra, madera y luz. Bajo el reto de "artesanar" la industria gastronómica y mantener los valores del producto, que presidía a modo de declaración de intenciones el menú, arrancamos con un triple aperitivo: mousse de aguacate con cecina, tosta tibia con papada...