A caldeirada de raia de Taberna Beade (Paderne)

Imaxe
Pasado o cruce da N VI (négome a chamala N 6) en Coirós, corredoiras arriba en dirección a Paderne, xa ía matinando na carne asada de Taberna Beade e nalgún dos viños vellos de Ribeiras de Armea , a lingua feita auga. Poucos minutos despois, Josiño sacaba* unha agudelo de 2018, crianza biolóxica, pequena xoia, unha mostra máis do potencial de Betanzos e do crack que é este home. E na pota de porcelana, tralos boqueróns e as luras de potera ben fritidas, o xarrete que se desfai na boca, os pementos. Moito se fala das cores do chuletón, moi pouco das da pataca confitada: pequena, redonda, feita ben amodo, amareliña do azafrán por fóra, branquiña por dentro, melosa, sabedeira. Porén, o cadro foise ao carallo. Foi a raia, a caldeirada de raia. Non sei como fixo Ivett, pero estaba de impresión: carne tersa, branca, aveludada; peixe e preparación humildes roubando todo o protagonismo da boa feitura que tiñan. Tremendo. Pouco valoramos termos lugares así. Casa de comidas que mantén...

House, la casa del vino en Casablanca

La gran recta tras el peaje de la Ruta 68, poco antes de llegar a Casablanca, ofrece cada vez más atractivos para los amantes del buen comer y beber. Uno de los más reseñables es House, la casa del vino del Grupo Belén - con su enseña Morandé a la cabeza -, al mismo tiempo tienda, bodega, restaurante y lugar de esparcimiento para grupos y familias.

La tienda de House ofrece el vino de las diferentes bodegas del grupo a precios magníficos (por ejemplo, los Edición Limitada de Morandé a 9.100 pesos), además del aceite de oliva Ízaro que también producen y otros productos gourmet. Da gusto pasearse por ella.

Junto a la tienda, la pequeña bodega donde se elabora Tirazis, una syrah de limitada producción - creo recordar que me dijeron 1.000 cajas, número excepcionalmente reducido en Chile - proveniente de viñedos en el propio valle.

La arquitectura del edificio - el alto techo curvado, la cristalera hasta el suelo - proporciona al restaurante un espacio amplio y muy luminoso, pero cálido al tiempo. Junto a él, la terraza se abre hacia el jardín y los viñedos, proporcionando un lugar agradabilísimo en el que comer - con visión directa sobre el lugar reservado a los juegos de los niños, algo muy de agradecer - y por el que luego pasear si el tiempo acompaña, como fue nuestro caso.

El restaurante de House ofrece un menú degustación de cuatro platos y postre maridado con sus respectivos cinco vinos por 23.900 pesos (40 euros). Sin embargo, como íbamos un par de familias con niños, optamos por elegir a la carta.

En general, la cocina de House me pareció de buena factura, pero lejos de una experiencia sorprendente o emocionante. El mejor nivel lo vivimos con los entrantes: el notable lomo de atún quemado a fuego ($7.200), cremoso de hongo y puré de mango; y el no menos notable tartar de salmón ($6.700) con carne de jaiba, el mejor plato de la tarde.

Como platos de fondo pedimos varias carnes que compartimos, todas ellas muy logradas de sabor y acompañadas de manera solvente, aunque el punto de cocción no era el más adecuado. Con excepción de la entraña ($9.900), que sí llegó rosada y con buena textura, reforzada por un puré de porotos al bacon. Por su parte, el cordero magallánico ($12.500) se sirve con cebolla caramelizada y papas rellenas, mientras el solomillo de cerdo ($8.900) relleno - muy seco - llegaba con una excelente guarnición de zapallo italiano - calabacín - y tomate. También pedimos el risotto negro ($9.900) con camarones, ostiones y calamares al ajillo, pero no llegué a probarlo.

Para los postres, compartimos entre los cuatro adultos una degustación ($11.200) que incluía un semilíquido de chocolate, crujiente de nueces con manjar, creme brulee de pistacho, strudell de pera y helados artesanales.

Por supuesto, no podía faltar el vino. Acompañamos las carnes con una botella del magnífico Morandé Carignan Edición Limitada (al inmejorable precio de $11.000) y, a los postres, yo probé una copa del delicioso Golden Harvest, el cosecha tardía de sauvignon blanc que elabora la bodega. En total, con los menús de los niños, los aperitivos y los cafés, salimos a 55.000 pesos (90 euros) cada familia.

Como conclusión, la casa del vino es una buena opción para el comer y una excelente alternativa para el beber y el relajarse a menos de una hora de Santiago.

[House Casa del Vino / Ruta 68 Km 61 - Casablanca / Ubicación]

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