Diversidad

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A quién no le atrae tener a su disposición, en apenas quinientos metros, por un lado morcilla de León y de Burgos, cecina, manzanilla, salmorejo, ajoblanco, pringá, sidra, migas, gazpacho, pulpo, gambas, butifarra, pescaítos fritos, pisto manchego...; y, por otro, el vino de ochenta bodegas de las cinco denominaciones de origen gallegas.

Pues estos días coinciden, en el centro de A Coruña y separadas apenas la distancia que se recorre en tres minutos a pie, el IV Salón dos Viños e Augardentes de Galicia y el tradicional certamen de casas regionales de las fiestas herculinas.

En el segundo, una callejuela improvisada por carpas izquierda y derecha - unos cien metros de largo, quizás cinco o seis de ancho - acoge tiendas y chiringuitos en representación de León, Andalucía, Asturias, Castilla La Mancha y Aragón, a los que se suma la inevitable Pulpeira de Melide. Muy probablemente no se sirva el producto de la máxima calidad de cada lugar, pero darle gusto al cuerpo con tanta variedad, entre cañita y vinito, merece un paseo. Por mi parte, anteayer, una morcilla a la plancha y una buena ración de cecina con un par de cañas en la Casa de León.

Y en el vecino Palexco, ochenta bodegas exponen su producto entre catas, degustaciones y música. Hay opciones tan interesantes como Castro de Lobarzán, Algueira, Coto de Gomariz, Virxen do Galir... Colineta pone el programa a nuestra disposición. Hasta el 8 de agosto.

3 comentarios:

  1. Estuvo muy bien la feria el fin de semana cuando estaban todos los expositores... Luego sólo ha quedado una barra con algunos de los vinos que se presentaban a 1€... tipo bar... Una pena que no se organizara de manera que llamara a más gente amante del vino

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  2. Coincido con Esther.

    Añado que me parece lamentable que se use semejante instalación para montar un bar sin mayores pretensiones.

    Galicia sigue carente de una autentica feria profesional del vino y los aguardientes.

    Una lastima

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  3. A ver. Yo estuve el fin de semana y luego un laborable.

    Lo del fin de semana me pareció muy bien. Un lujo tener allí a los bodegueros, pudiendo charlar tranquilamente con ellos al tiempo que pruebas y te cuentan sobre sus vinos.

    Durante semana, efectivamente, un bar. Pero, caray, vaya bar: no sé en cuántos puedes probar, por un euro, varias docenas de referencias gallegas de todas las DOs (y con música en vivo, oiga). Está claro que profesional, lo que se dice profesional, no era. Pero de cara al gran público, creo que no está nada mal que la gente pueda conocer algo más que Terras Gauda o Viña Costeira. (Era simpático ver la cantidad de gente que miraba al trasluz, olía...)

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