Baba de camello

lunes, octubre 06, 2008
Ya sé que no suena muy sugerente cuando el camarero te indica - incluso recomienda - baba de camello como posibilidad para el postre. O, al contrario, suena tan sugerente - por curiosa - que no te puedes resistir a pedirla. Y más cuando, enigmáticamente, sólo te anticipan que es muy, muy dulce.

La Tapadera [Juan Díaz Porlier, 11 A Coruña / 881.898648 / Ubicación] es, pese a que firma como Lounge Bar & Grill, un pequeño local de tapas y raciones que traiciona al raxo y la tortilla para pasarse a los solomillitos y al foie. Una buena opción es precisamente pedirse un surtido de solomillos - seis minis, a la mostaza, con queso o con cebolla caramalizada, 10 euros - o de hamburguesas. Más completo, el variado de tapas para dos personas (16 euros) incorpora el foie o la chistorra.

Pero en La Tapadera también hay platos/raciones. Algunos más tradicionales, como los huevos rotos con patatas, en sus versiones con jamón o con secreto ibérico; otros experimentan con el foie, el bonito o el queso; para los que no quieran arriesgar, las ensaladas. Los precios oscilan entre los ocho euros de éstas y los 18 de las opciones más caras. Un razonable surtido de vinos conforma el posible acompañamiento.

Volviendo al título del post, al par de opciones de carta para los postres se unen las preparaciones del día. Un casi fijo es el flan de queso. Y la sorpresa de mi última visita, la baba de camello. Es un postre frío de origen portugués, y está compuesto exclusivamente de leche condensada, azúcar y huevo. Dulce, dulcísimo, su nombre es explicativo de la textura. Sin duda, sólo apto para los muy golosos.

En fin, que si os animáis a babear un poco, pasaos por La Tapadera: unas tapitas y un buen vino os ayudarán a abrir boca.

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Fachenda y machanga

sábado, octubre 04, 2008
Si preguntas en la zona hotelera de Maspalomas por un sitio para tomar comida canaria de verdad, La Casa Vieja [El Lomo, 139 - Ctra de Fataga, Maspalomas / 928.762736 / Ubicación] es una de las respuestas más probables. Se trata en realidad de un asador/parrillada de decoración sin pretensiones y ruidoso, bullicioso; pero, afortunadamente, ruido y bullicio eminentemente local.

La estrategia del restaurante es bien sencilla: parrilla y horno de leña con pescados frescos de la zona, todo aderezado con preparaciones e ingredientes de las islas, como el gofio, la ropa vieja, los berros o las batatas. En estos términos, el primero fue un buen ejemplar de choco a la brasa, acompañado por sus papas y un ali-oli inmejorable. De segundo, compartimos una parrillada de pescado, que incluía dorada, cherne y algún otro pez de roca que no pude identificar. Simplemente, correcta.

Los postres sí eran de sabor canario. Nos falló el huevo mole, que se había terminado, pero nos tomamos una fachenda majorera - dulcísimo, a base de leche, huevos, almendras y azúcar - y leche machanga, similar a las natillas, también dulzona. Ambos estaban estupendos.

Para acompañar, nos atrevimos con un vino de Lanzarote: un Bermejo Malvasía seco, muy afrutado pero rico. Un descubrimiento, en mi opinión.

Pues por todo lo anterior - a lo que se añade un trío de chalchaleros que amenizaba la velada entre las mesas - pagamos 72 euros. La Casa Vieja no es para tirar cohetes, pero sí una alternativa para conocer la cocina canaria más básica en un entorno totalmente orientado al turismo foráneo.

[Por cierto. Me llamó poderosamente la atención ver en la carta de vinos, bajo el epigrafe "D.O. Galicia" una botella de la conocida marca "Albariño" por 21,50 €]

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Aldea Rural Lamacido (Ortigueira, A Coruña)

miércoles, septiembre 24, 2008
Después de escribir sobre el Costa Meloneras como ideal para turismo familiar, me he decidido a rescatar un post que llevaba casi dos años en borrador (pura vagancia).

En ese verano, en el de 2006, pasamos cinco días con la pantagrueliña de nueve meses en la Aldea Lamacido, una aldea rural alejada de cualquier población o carretera y, al tiempo, muy bien situada entre la ría de Ortigueira y la de O Barqueiro.

La aldea es un conjunto de varias casas en una finca de dos hectáreas rodeada de árboles por todas partes. La casa principal es la que se alquila por habitaciones; hay una segunda para reservar completa y, por fin, la tercera es la de la familia propietaria y la del comedor.

Aldea Lamacido

En general, la aldea es bastante austera. Las habitaciones, con muy gruesos muros de piedra - ¡maravilla, no se podía hablar con el móvil dentro! - y pequeños ventanucos, no tenían más que cama, armario y baño. ¡Otra maravilla: una vez en la cama, había que leer!

Aldea Lamacido

Campo es lo que sobra para pasear y jugar. Desde la pequeña piscina junto a la casa principal hasta el prado para las vacas, pasando por la zona de juegos para los pequeños. Un camino, entre árboles, rodea la finca para un agradable paseo.

Al estar la aldea necesariamente a un rato de coche de rastros de vida humana, si se va con peques la opción es apuntarse a la cena que preparan Teresa y su familia. Por un precio razonable (veo en su web que ahora son 11 €) puede uno tomarse una cena totalmente casera. Además, como es temprano, a las diez se encuentra uno en la cama o de paseo bajo las estrellas (o las nubes) con ese tiempo para sí que no encuentra en el resto del año.

Aldea Lamacido

Excursiones para hacer desde Lamacido hay miles. Algunas las dejé apuntadas en posts de hace algún tiempo: Ortegal (i), Ortegal (ii) y San Roque.

Conclusión: muy buena opción para una escapada familiar, en un entorno sin lujos pero muy agradable y con múltiples posibilidades para excursiones y visitas. Por entonces, los precios eran muy razonables. Veo en su web que la habitación doble está ahora en 55 € + IVA en temporada alta.

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