Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

Imaxe
Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Kata 9 (A Coruña)

Hace unos días le dedicaba unos comentarios a la espontánea congregación de cervecerías y sitios de tapeo en un par de manzanas de la Avenida de Calvo Sotelo, en A Coruña. Uno de esos locales es la Vinoteca Kata 9 [ver en Tagzania], el más reciente y el de corte más moderno. Este domingo tuve la ocasión de consumir allí el rato previo a la comida.

La vinoteca se emplaza en un local en forma de U: sus dos extremos, las entradas desde la avenida; en el centro, provoca la curiosa planta el portal que da acceso a las viviendas del edificio. Esta configuración es aprovechada creando tres ambientes, que tienen en común el predominio de los tonos oscuros y de la pizarra en la decoración.En el brazo izquierdo de la U, según se mira desde la calle, mesas y taburetes altos, con pequeñas pantallas de televisión encastradas en la pared, la zona para tomar una copa de vino acompañada de un pinchito; en el centro, enfrente de la barra y la cocina, sillones de sky rojo y mesas bajas para hacer lo propio con algo más de calma; por fin, a la derecha, media docena de mesas para comer o cenar. Notable la puesta en escena del lugar.

Los vinos - aproximadamente una docena de referencias recomendadas que se pueden pedir por copas - y cervezas que nos bebimos vinieron acompañados por un pincho - atención, Moraiminha - nada corriente y delicioso: pulpo a la parrilla con cachelos confitados.

Ya de pago, los asistentes dimos cuenta por 7,50 € de una ración de chipirones a la plancha sobre guacamole. Cinco tiernos chipis - que quizás hubieran necesitado algo más de marcado en la plancha para tener ese toque que necesitan por fuera - acompañados por un guacamole de textura muy suave, camino de la espuma.

Al margen de los anteriores, la breve carta de raciones contenía otras posibilidades igualmente sugerentes que invito al lector a conocer por sí mismo, porque el Kata 9 merece una primera visita. La segunda y posteriores probablemente llegarán a no mucho tardar.

[Kata 9 visitado más de un año después]

Comentarios

  1. FELICIDADES A KATA 9.
    ME ENCANTAN LAS SORPRESAS QUE TRAEN COMO APERITIVO ACOMPAÑADAS DE UN BUEN VINO.
    SINCERAMENTE CREO QUE NO VA MAS GENTE PORQUE NO LO CONOCEN... PERO MEJOR ASÍ, QUE ESTÁ MÁS TRANQUILO...

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  2. Es un lugar más que recomendable

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  3. A mi tambien me ha gustado mucho, es un sitio muy recomendable tanto por la parte gastronomica, como por el concepto tan original y bien realizado.

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  4. vete cenado y con la cartera chea

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  5. Discrepo, anónimo. He ido una vez a comer y otra a cenar y, en ambos casos, tanto las cantidades de las raciones como la relación calidad precio me han parecido adecuadas.

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  6. EL QUE NO LO CONOCE NO SABE LO QUE SE PIERDE... TODO ESTA DELICIOSO... Y CUANDO DIGO TODO, ES TOOOODO
    UN DIEZ!!

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