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Mostrando publicacións coa etiqueta Euskadi

Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Los lectores opinan: Mugaritz

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D espués de un par de semanas alejado del blog, reaparezco el día del incendio de la cocina de Andoni Adúriz , precisamente con la crónica que Borja me remite de una experiencia de hace unos meses en Mugaritz. Su punto de vista os puede servir para complementar la impresión que me dejó la visita al restaurante que hice en noviembre, ya que coincidimos en varios platos del menú. Aquí os queda. Todavía me emociono cuando pienso en cómo disfruté en Mugaritz. Este restaurante me ofreció todo lo que por lo general busco cuando visito un local de este tipo. Tenía muchas expectativas puestas en él pero resultó ser sin ninguna duda una gran experiencia. Quizás parezca exagerado, pero para mí Mugaritz tiene todo eso que siempre decimos que es tan difícil de encontrar. Según entras ya sabes que no te va a dejar indiferente: el trato, el lugar, la compañía, el momento, la selección de platos... Se juntaron todos esos factores que hacen que en definitiva disfrutes. Por supuesto todo es mejorable...

Slowly

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Y o era de los obsesionados por planificar los viajes al milímetro para poder visitar todo lo visitable, ver todo lo visible, exprimir al máximo el tiempo, siempre menos del necesario, del que se dispone al viajar a una ciudad, una región o un país. Con el paso de los años no he dejado de ser cuadriculado, pero sí he mejorado en criterio de manera importante. Todo sigue igual de planificado, tengo claro qué debo visitar cada día, en qué orden, con qué medio de transporte; casi, qué fotos tengo que sacar y desde dónde, aun a qué hora del día. Pero todo con amplitud, con holgura de tiempo. Porque disfrutar de una gran ciudad o de un pueblo recóndito es también - es, sobre todo - sentarse en una plaza, ver pasar la gente, escuchar lo que dicen - aunque no los entiendas, en el extranjero -, tomar una caña al sol o a la sombra mientras se admira una plaza o un monumento, dejar pasar el tiempo. Pero, con todo, nunca me había pasado lo que el otro día en San Sebastián. Donosti es una ciudad ...

Mugaritz: Tres horas jugando a las adivinanzas

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E ra ya noche cerrada desde hacía tiempo, fría tras un radiante día de noviembre. El GPS nos guiaba por las carreteruelas que, desde Rentería, trepan sin aparente destino. Al llegar al restaurante, literalmente al final del camino, somos conducidos hasta una pequeña construcción independiente, una suerte de sala de espera con una barra, en la que ya aguardan buena parte de los otros comensales. Los breves sorbos a las copas de cava o de vino no disimulan la expectación o el nerviosismo o la incertidumbre de la mayoría; las conversaciones en castellano, en inglés o en alemán son apenas susurros. Todos esperamos el momento de pasar a la sala; probablemente casi ninguno sepa con cierta precisión lo que allí nos encontraremos. Ya dentro llama la atención la distancia entre las mesas, el espacio del que dispones para someterte o rebelarte, para dejarte llevar por lo que acontecerá en las siguientes tres horas o para volverte loco tratando de desentrañar las adivinanzas que sucesivamente se ...

Donosti y sus pinchos con mis propios ojos

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D ebo confesar que yo era de los escépticos - de los muy escépticos, incluso - con Donosti y los pintxos. Era de los que pensaba que había mucho más ruido que nueces, ya que en incursiones anteriores me habían parecido poco excepcionales y desproporcionados en el precio, al menos para que son los usos en este rincón de la tierra. Pero, sabiamente asesorado por los lectores de este blog, he podido comprobar que mis impresiones venían sesgadas por una imperdonable falta de dominio en la técnica de consumo de pintxos. Solventado el déficit metodológico, he podido comprobar en mis propios carrillos que la donostiarra fama es merecida. Veamos. Del maratón gastronómico del pasado fin de semana , dos de las sesiones las dedicamos a explorar el mundo de los pintxos: en la sesión nocturna del viernes, concentrados en la oferta de Gros; la sesión Vermouth del sábado la pasamos en la Parte Vieja. Y con el método claro: no hay que dejarse seducir por el colorido de las barras; pídase uno de los p...

Bilbao y Pamplona, fugazmente

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L aboral viaje relámpago a Bilbao y Pamplona esta semana. Apenas unas horas en total, pero suficientes como para conocer un par de sitios. Pintxos, por supuesto, en la capital vizcaína y un sugerente restaurante en la navarra, fuera de los clásicos de la ciudad. Alojado en pleno centro de Bilbao y con sólo unos minutos por delante, me acerqué caminando a los alrededores de la Diputación. Allí, en una esquina, abarrotado el Bar El Globo, tan abarrotado que tuve que recorrer unos metros y abrir boca en Lasa, del otro lado de la Gran Vía. Foie caliente sobre tosta de patata, rezaba sugerente la carta, aunque menos sugerente fue el resultado. De vuelta a El Globo, un par de empujones y primera fila de barra, rodeado de un ambiente de lo más animado: las nueve de la noche eran y corbatas ya aflojadas se alternaban con, supongo, universitarios. Aunque la estrella del local por estos días es la tosta de foie, no era cuestión de repetir. Por tanto, me di al excelente txangurro gratinado para ...

Donosti y sus pinchos

E n unas semanas haremos una escapada fugaz, muy fugaz a San Sebastián. Vamos a tener la oportunidad de cenar en una de las cumbres gastronómicas de España; dicen, incluso, que del mundo. Para equilibrar - el estómago y el bolsillo -, pretendemos darnos una tournée - o dos, si se tercia - por los bares de pintxos de Donosti. Y es aquí donde necesito vuestra ayuda. ¿Qué baretos/pintxos me podéis recomendar? ¿Qué sitios interesantes conocéis? Prometo reportaje gráfico y explicación detallada de los resultados de la experiencia. Y ya puestos, en el viaje ida, como calculo que a la hora de comer estaremos por Burgos o Álava, ¿alguna recomendación para darle al lechazo o similar? Mil gracias.

Getxo

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T odos caemos inevitablemente en darle crédito a los estereotipos, en cuestión de ciudades y lugares también, cometiendo a veces serias injusticias. Sin ir más lejos, tenía catalogado Bilbao como lugar gris, sucio, industrial, lluvioso y poco apetecible. Craso error. Y por extensión, todas las localidades vecinas - salvo Santurce, por aquello de la canción: pesquero y marinero lo imaginaba -. Una de ellas, Getxo, no es ni gris, ni sucio, quizás sí lluvioso, ni, desde luego, poco apetecible. Getxo , además, es muchos Getxos. Está el Getxo natural, con las vistas sobre la ría y el Cantábrico desde los acantilados de Punta Galea, con las playas de ese entorno. Está el Getxo pesquero, el de las casas encaladas apelotonadas sobre la colina del Puerto Viejo de Algorta. El Getxo señorial, con los palacetes y mansiones desde el muelle de Las Arenas al faro de Arriluze. El Getxo industrioso, que no gris, del centenario puente colgante - cincuenta metros de altura sobre una estructura de puro h...

Restaurante Yandiola (Bilbao)

C omo estamos en una etapa - breve, espero - de descanso al estómago después de la paliza de las fechas navideñas, toca hoy tirar de recuerdos y retroceder al pasado verano, al mes de agosto en concreto, durante el cual pasamos unos días en Bilbao y Vitoria. Tuvimos la suerte de tomar una de las cenas en el Restaurante Yandiola, muy cerca del Casco Viejo bilbaíno. El par de días en Bizkaia nos dio, entre otras cosas, para conocer parte de su costa , para disfrutar de una cena en el Kate Zaharra y para hacer lo propio en el Yandiola [Paseo del Campo Volantín, 15. / 944.134013] . Pese a que nos lo habían recomendado, dudamos si adentrarnos en el restaurante. Junto al río, muy cerca del puente Zubi Zuri y del ayuntamiento, el local es de decoración y presencia muy agradable, pero aparecía vacío. Nada más lejos de la realidad: aunque tiene unas mesas junto a la entrada, el grueso del local no se puede contemplar desde la misma; nos acompañaron hasta nuestra mesa, prácticamente la única ...

Por la costa vizcaína (i)

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Estuvimos hace unos días en Euskadi. Como no conocíamos la costa vizcaína, le dedicamos un par de ahora-llueve-ahora-sale-el-sol jornadas, con base en Bilbao. En realidad, visitamos el tramo central de la misma, entre Gernika y la propia capital. Veamos. Un buen día de excursión puede comenzar visitando la Ermita de San Juan de Gaztelugatxe , entre Bakio y Bermeo, a una media hora de Bilbao. Conviene llegar antes de las 11:00, porque a partir de esa hora advienen las hordas a la toma de la Ermita, al menos en agosto. Se trata de un islote peñascoso unido a tierra por un puente de piedra: en lo alto se alza la modesta ermita. Para alcanzarla, ojo, tenemos el peaje de los 231 escalones que hay que ascender. Debe tomarse con calma el descenso desde la carretera general, para contemplar la ermita desde todas las perspectivas, tan atractivas como las que se observan desde el propio islote. Muy cerca de la ermita se encuentra Bermeo , pueblo pesquero. Pero, cuidado, porque entre ambos mere...