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Mostrando publicacións coa etiqueta Asturias

Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

El Corral del Indianu (Arriondas): sabor asturiano na cociña dun autodidacta

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Queda aínda algunha cousa que contar da expedición gastronómica polo Cantábrico. Unha delas, o xantar en El Corral del Indianu . Despois dalgún exceso de parafernalia michelínica, entrar nesa casona de Arriondas, ser recibidos directamente por José Antonio Castroviejo e atendidos pola súa parella Yolanda, sentar nese rústico e luminoso salón, gozar dun longo menú sen coreografías innecesarias... ¡que sensación más boa, centrarse só en comer e beber ben: reconcilia! No gastronómico, a vea autodidacta de José Antonio materialízase nun longo menú de pequenos bocados. Presentacións diferentes cunha grande virtude: en ningún caso perden ou enmascaran o sabor; ao contrario, durante todo momento Asturias e o Cantábrico están ben presentes. No macarón de millo e sabadiego (un embutido a metade de camiño entre chourizo e morcilla), na sardiña “Gueyu Mar”, no touciño con anchoa (o “chicharrón do Norte”), por suposto na fabada, na ostra do Eo con manteiga tostada, na troita, na costeleta, na ...

¿Tres horas? ¡Por favor!

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Oviedo - A Coruña, vindo tranquilo, faise en menos de tres horas. Pero, ¿quen quere facelo en menos de tres horas? Moita presa hai que ter para non querer perderse nos chanzos que fan as veces de intrincadas ruelas en Cudillero. Para, se as mareas acompañan, non admirar unha vez máis a Praia das Catedrais (até que o tumulto sexa xa permanente). Para non gozar da praza máis infravalorada de Galicia, sentado do lado de Don Álvaro en Mondoñedo. Para non parar a xantar no Mesón do Campo de Vilalba. É tempo de capón, e hoxe tomámolo ao xeito tradicional - que compota de mazá, coa graxa do capón e trufa branca! - e nun arroz meloso ben sabedeiro. Antes, ensaladilla de centolo (holandesa no canto de maionesa, granada de contrapunto ácido) e berberechos en beurre blanc. A adega deste lugar é estratosférica: hoxe tocou unha pinot borgoñona de escándalo. Pero podería ter tocado calquera dos tesouros galegos agochados nese soto para quedarse a vivir. Tres horas? Por favor! Ver ...

Enchenta de tradición en Casa Nuevo (Avilés)

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Cometemos (eu o primeiro) un erro imperdoábel ninguneando a cociña tradicional ben feita. Eses pratos de culler que requiren un garfo, eses guisos de carne que non precisan de coitelo, esas racións que non dan para seren acabadas. Camiño de Oviedo, hoxe fomos parar á diminuta vila de Pillarno, moi preto de Avilés, ao ateigado comedor de Casa Nuevo . E démonos unha homenaxe, unha enchenta de tradición. Houbo fabada, certo. Pero, por riba dela, un pote de berzas monumental, saborosamente contundente. E un pitu de caleya de carne escura, firme, pero ao mesmo tempo mol, das que derreten na boca: fantástico. A callada serviu para refrescar un pouco tras tanta sustancia. Non, non esquezamos os guisos de sempre. Coidémolos mentres teñamos a oportunidade. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Manoel Foucellas (@manoelfoucellas)

Tweet: Casa de Comidas Fromestano (Oviedo)

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Ú ltimamente me toca visitar Oviedo por cuestiones laborales. La semana pasada, puro azar, terminamos comiendo en el restaurante Fromestano, un local muy céntrico a doscientos metros del Campo de San Francisco. Me gustó, esta semana he vuelto y me ha gustado de nuevo. Así que aquí dejo la mención, con un mix de ambas experiencias. Dos entrantes de la mar. Muy buenos los bocartes fritos con taquitos de jamón tostado y pimiento. Suculento el calamar fresco a la plancha, con aceite y ajo, sin más. Clásica la merluza a la sidra, en un punto muy bueno, el deslasque perfecto; almejas hermosotas y patata de compañía. Tiernísima la paletilla de cordero. Delicioso el postre del fraile: en un vaso, al fondo taquitos de manzana confitada; por encima, crema de queso Afuega'l Pitu; y corona una espuma de sidra. Unos 45 euros viene quedando el precio por persona. [ Fromestano / Avda. Galicia 22 - 985.277339 / Ubicación ]

El roastbeef de La Pondala (Gijón)

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E ste viernes me pegué un viaje relámpago Coruña-Gijón-Coruña para una reunión y su posterior comida de trabajo. Mis anfitriones gijoneses me llevaron a un clásico de la ciudad, ubicado en una antigua casa con patio en la zona residencial de Somió. Dos días antes de la reunión me llamaron para confirmar la misma, ya que querían que probara algo muy especial que había que encargar con antelación. Con algo más de veinte graditos de lo más agradables, nos sentamos en el patio de La Pondala y fuimos dando cuenta de croquetas y jamón mientras conversábamos. Pero el silencio se impuso cuando llegó a la mesa la impresionante bandeja con el roastbeef, la pieza con el corte marcado, las finas láminas de carne rosada servidas templadas (ya sabéis que últimamente me funciona sin parar la memoria gustativa: en cuanto lo probé acudió inmediatamente la maravillosa Luismi Premium VAC.1 de Morganti). Excelente, de verdad, la carne: por eso rompo otra vez la norma de no escribir sobre las comidas d...

Revisitando Casa Gerardo

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T an positiva fue nuestra experiencia en Casa Gerardo cuando la visitamos con los blogastrónomos hace poco más de medio año, que no dudamos en incluirla como etapa en nuestro periplo gastronómico por el norte de España de unas semanas atrás. Y tras las intesas sensaciones de las horas anteriores, en la alta cocina y en la cocina en miniatura , disfrutar uno de los menús degustación del restaurante asturiano en el mismo luminoso comedor que nos había acogido la vez anterior fue como estar de vuelta en casa. El Menú Casa Gerardo - una de las opciones degustación que hay en la carta - arranca con unos aperitivos que ya advierten seriamente sobre el nivel de la comida que se va a degustar: el taco de salmón marinado con vinagre de Módena; la crema de legumbres con pasta filo; la alucinante mantequilla de anchoa; o el ya conocido tándem que forman el bocadillo de quesos del país y las fantásticas croquetas del compango (fabada con textura de bechamel, créanme). El primer plato también...

Avilés

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N o hay nada como los prejuicios para mantenerse en la ignorancia. Por algún motivo, tengo - tenía - catalogadas una serie de ciudades industriales como lugares sin ningún atractivo, a los que nunca iría, pese a que no los conozco: Torrelavega, Barakaldo, Sagunto, Puertollano... o Avilés. Sin embargo, y como quiera que había recibido comentarios más que positivos sobre esta última, aprovechando la visita a Casa Gerardo de hace unos meses, pasamos la noche alojados en un hotel de la localidad, con la intención de visitarla a la mañana siguiente. Y la verdad es que el casco antiguo de Avilés es una auténtica joyita. Tuvimos la suerte de recorrerlo temprano por la mañana un domingo, casi desierto, con la única compañía del ruido de nuestros zapatos sobre la piedra. Os dejo unas cuantas imágenes. Por si os planteáis pasar una noche en Avilés, nosotros nos alojamos en el NH Palacio de Ferrera [ ubicación ], un cinco estrellas inmejorablemente situado en pleno cogollo del casc...

Lujo gastronómico en Casa Gerardo (Prendes, Asturias)

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E l fin de semana pasado tuvimos la inmensa suerte de pasar una velada memorable en Casa Gerardo, acogidos por Pedro y Marcos Morán y acompañados por una nutrida representación de los blogastrónomos. A la hora de contároslo, y tras publicar sus crónicas Makeijan , Manolo , Sole , El Pingüe y el Gourmet de Provincias - ¡gracias por la organización! -, me siento como el quinto marido de Liz Taylor en la noche de bodas: sé lo que tengo que escribir, pero estoy seguro de que no os voy a sorprender. La hospitalidad de los Morán fue extraordinaria de principio a fin - ¡mil gracias, también! -; desde que nos recibían según íbamos llegando al restaurante hasta que nos despidieron tras cinco horas de maratón gastronómico. La visita a la cocina en plena faena, el comedor privado para el grupo: un lujo. El menú al que tuvimos que hacer frente no era un reto fácil - probablemente, y así nos lo confesó Marcos, era excesivamente largo -. Antes de poder estudiarlo al llegar a la mesa, la p...

El decimosexto plato

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I mpresionante jornada gastronómica en compañía de los blogastrónomos ayer en Casa Gerardo , entre Gijón y Avilés. Soberbia, inolvidable. Cuando tenga un (buen) rato a lo largo de la semana os contaré. Pero, para que os vayáis haciendo una idea, os dejo la foto del decimosexto plato (quedaban aún cuatro postres).

Por los Picos de Europa

H oy toca tirar de archivo. Hace un par de veranos tocó pasar unos días a caballo entre Asturias y Cantabria, alrededor de los Picos de Europa. Acababa de comprarme la cámara digital y saqué unas cuantas fotos. No era blogastrónomo ni imaginaba serlo; por eso, al contrario que ahora, no tenía en mente la publicación en el blog cuando sacaba las fotos. Pero aún así, merece la pena recordar los maravillosos sitios que se pueden disfrutar por la zona a través de las imágenes: Encantadores pueblos y pueblecillos: Potes, Mogrovejo, Comillas, Santillana, Llanes. El imponente Urriellu o Naranjo de Bulnes (en su día comenté la caminata a través del Collado de Pandébano ) La Ruta del Cares, atractiva pese a la masificación. Los Montes de Áliva. Las fiestas tradicionales, como la de Porrúa. Pincha en el slideshow , y contempla las fotos en grande.

La Casona del Bosque de Pumares

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C uando uno viaja con niños pequeños, lugares como la comarca asturiana de Los Oscos, colindante con Galicia, son ideales. Tranquilos, sin aglomeraciones, rodeados de naturaleza y parajes que invitan a la calma, al paseo, al juego con los cativos . Hace unas semanas estuvimos pasando un par de días por allí, y nos alojamos en la Casona del Bosque de Pumares [ver en Tagzania ] . Pumares es un racimo de casas en torno al río Agüeira, totalmente recuperadas, luciendo en su piedra. Una de estas construcciones, una casona del siglo XVII, es ahora un hotel rural. El matrimonio que la restauró y ahora la regenta enseña con esmero las estancias comunes, orgullosos del resultado. Llama la atención la lareira , respetada también en su altura original, así empleada en su día como secadero de las carnes. Juana, que así se llama ella, prepara personalmente lo más espectacular de los desayunos, único servicio de comida que ofrece la casa: los bizcochos, las rosquillas, las galletas, pero sobre tod...

Pandébano y Urriellu

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L os Picos de Europa resultan un gran destino vacacional de montaña porque permiten combinar paisajes magníficos con caminatas sencillas o relativamente sencillas y una gran gastronomía. Cierto es que, precisamente por lo anterior, presentan un importante inconveniente: la masificación. La Ruta del Cares en agosto se asemeja bastante al metro de Tokio. Pero si podemos acercarnos fuera de temporada, al final del otoño o al inicio de la primavera, tendremos la oportunidad de disfrutar cierta tranquilidad. De entre las múltiples rutas posibles, la de Sotres ( ver en Tagzania ) a Poncebos, pasando por el Collado de Pandébano, es muy apta para no iniciados. Es fácil y nos permite apreciar, desde el Collado, el impresionante Urriellu o Naranjo de Bulnes. Existen dos posibilidades: la más sencilla es recorrer algo menos de la mitad, arrancando desde Sotres y llegando a lo alto del Collado de Pandébano, para contemplar el Urriellu y regresar; en un par de horas, listo. La más larga requiere ...

La Máquina (Lugones, Oviedo)

Lugones es un pueblo que se encuentra a las afueras de Oviedo: están prácticamente pegados, cartel con cartel. Si no fuera por La Máquina, existirían muy pocos motivos para ir a Lugones, del mismo modo que existen muy pocos motivos para ir a Coslada, Tarrasa o Baracaldo. Pero en Coslada, Tarrasa o Baracaldo no está La Máquina. La Máquina es un restaurante. O, más bien, una casa de comidas. En una casa de comidas no dan tortilla deconstruida ni gelé de cabracho con espuma de almendras. En una casa de comidas dan platos sencillos, pero honestos y sabrosos. En La Máquina dan fabada. Hay otras cosas, pero a La Máquina se va a comer fabada. La primera vez que estuve en La Máquina pedí fabada. Cuando trajeron la primera fuente me quedé un poco decepcionado: aquello parecía una fabada normal. Pero, un par de minutos después, trajeron el compango y, ¡ay amigo! Morcilla, chorizo, verdura y todo tipo de carne. Su aspecto sólo era inferior al sabor conjunto con las habas. Pese a que ello supone q...