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Mostrando publicacións coa etiqueta New York

Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Más terrazas de Nueva York

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H ace unas semanas se dieron las circunstancias para una escapada relámpago - menos de 72 horas - a Nueva York. Siendo ya la sexta visita a la ciudad, lo de menos eran los recorridos turísticos habituales, si bien cualquiera de los clásicos y los no tan clásicos siguen resultando sobrecogedores, da igual cuántas veces hayas transitado por ellos. Así que optamos por combinar los lugares de siempre con un recorrido temático: terrazas, idealmente con la posibilidad de un buen trago. Los rooftop bars , cada vez más de moda, han proliferado desde que hace tres años descubrimos el 230 Fifth . Allá van algunos datos. Es uno de los lugares más visitados de la ciudad, por lo que la siguiente información debería ser muy conocida. Pero no lo es. El Metropolitan  (1000 5th Av) tiene una estupenda terraza en la que poder degustar una cervecita helada por encima de la selva de árboles de Central Park y con los rascacielos del Midtown de telón de fondo. Como casi siempre, la caída del sol ...

Una vez más, Nueva York

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N ueva York por quinta vez. En esta ocasión, con una gran novedad: nos llevamos a los pantagrueliños. Visitar una gran ciudad con niños supone un enorme cambio de ritmo pero, sobre todo, significa una mirada completamente nueva: la curiosidad se contagia, a todo se le busca un porqué, un cómo, un cuándo, un quién. Bastante he escrito ya aquí sobre Nueva York . Por esta vez, queden las fotos como comentario gráfico. Empezando por la gran novedad, las sacadas desde el helicóptero. Háganme caso los que visiten la gran manzana; bajen un poco el nivel de los restaurantes, vayan a un hotel más barato si es necesario, pero gástense los cuartos en sobrevolar Manhattan en helicóptero. Me agradecerán el consejo.

Las calles de Nueva York

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Q uienes me seguís sabéis que, para mí, el turismo urbano no va de museos ni de monumentos: va de las calles de la ciudad. De su ambiente, de su colorido, de su fauna, de sus ruidos, de sus olores, de sus historias, de sus pequeños rincones. Y cuando esa ciudad es Nueva York, las posibilidades de vivir las calles se multiplican casi hasta el infinito. O sin casi. La primera calle neoyorquina que me dejó huella fue Bleecker Street, alma del Greenwich Village. La recorríamos al principio de la noche, entre la barahúnda universitaria que terminaba una cena rápida para empezar una larga noche de música y copas. Bleecker St se transforma a medida que avanzas desde Broadway hacia el Hudson. El primer tramo, en el entorno de la NY University, es el de los garitos con actuaciones en vivo: el Bitter End , parada obligada, o el mítico Café Wha en la perpendicular McDougal St. Pasada la Sexta Avenida, pequeñas tiendas de lo más pintoresco comparten protagonismo con locales imprescindibles com...

Gantry Plaza State Park

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P arece mentira. Hace ya más de tres meses del viaje a Nueva York y apenas un mísero post . Esto del exilio chileno me hace tener muy desatendido el blog, pero prometo ir recuperando ritmo en las próximas semanas. Repetir viaje tiene la gran ventaja de que pierdes la tensión por visitarlo todo. Te relajas y te limitas a pasear, sin rumbo, por las zonas que más te apetecen en un momento dado. Y, además, tienes la posibilidad de conocer lugares fuera de los circuitos principales, que en Nueva York son no pocos. Uno de ellos es un recientemente - hace más de diez años, en realidad - habilitado parque en Queens, el Gantry Plaza State Park [ ubicación ]. Aunque lo de Queens suene lejano, en realidad este parque se encuentra a tan solo una estación de Metro de Grand Central Station: a cinco minutos, por tanto, del puro meollo de la cuestión. La recompensa para el que se acerque hasta allí son unas vistas que quitan el hipo sobre el Midtown de Manhattan. Al frente, del otro lado del río,...