Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

La inmensidad vitivinicola del Alto Douro Vinhateiro

Para los que estamos acostumbrados al minifundio extremo de las denominaciones de origen gallegas, en las que una hectárea es un mundo, las inmensas extensiones de viñedo del Alto Douro Vinhateiro son motivo de asombro permanente, a medida que el coche serpentea por las estrechas carreteras que se retuercen subiendo por las colinas y bajando de nuevo hacia el río.

Creo que las fotos que acompañan en post son suficientemente elocuentes. Me centraré en daros algunas indicaciones sobre una posible ruta en coche para una jornada, dado que la información al respecto es más bien escasa (o yo no he sabido encontrarla). No es el recorrido que nosotros hicimos, pero sí el que haríamos ahora.

Llegando de Oporto, el paisaje se torno espectacular en el descenso desde Mesao Frio hasta Peso da Régua, la capital de la región Patrimonio de la Humanidad. Ya en la orilla sur del río, la carretera discurre casi a ras de agua hasta Pinhao. A mitad de camino, en Folgosa, el restaurante DOC de Rui Paula se cuelga sobre el Duero: éste es el sitio para detenernos a comer cuando llegue el momento.

Desde Pinhao hay que subir hasta Casal de Loivos para gozar de una nueva panorámica desde la altura, en esta ocasión de un recodo del río sobre este pequeño pueblo, en el que destacan los azulejos que adornan la estación del tren. Seguimos la ondulante carretera hacia arriba, perdidos en un mar de viñas que se tornan olivares a medida que ganamos altura, para luego descender de nuevo hacia Pinhao.

El último tramo a recorrer es EL que asciende desde el Duero, poco antes de Pinhao, hasta Sao Joao de Pesqueira. De nuevo serpenteantes carreteras y ondulantes colinas plagadas de miles de verdes, salteada ocasionalmente por el blanco de las Quintas. Merece la pena seguir hasta Sao Salvador do Mundo: al final del Vía Crucis, gran panorámica sobre una de las presas que jalonan el río en esta zona.

Sobre qué quintas visitar, ya os buscáis vosotros la vida... ;-)


Comentarios

  1. Este año no hay concurso picadillo???

    El Hedonista Ilustrado.

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  2. jeje lo de solo para tomar cerveza en el Shis me suena mucho ;)

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  3. Hedonista, pues no he leído nada al respecto.

    Andrés, para que veas que hago caso a mis fuentes, aunque un buen blogger comprueba las cosas por sí mismo :-)

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