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Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Hotel Tierra Patagonia (Torres del Paine), paraíso de hedonistas

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H ace un par de meses escribía sobre la prodigiosa naturaleza de las Torres del Paine , probablemente uno de los parajes más bellos del mundo (al menos, el más bello que yo he conocido hasta la fecha). Por si el impactante paisaje no fuera suficiente – que sí lo es –, el parque cuenta con un alojamiento brillante combinación de arquitectura, vistas, ubicación, diseño, servicio y gastronomía, que redondea la experiencia hasta hacerla inolvidable. Se trata del Hotel Tierra Patagonia [ ubicación ]. En el inmenso yermo que se extiende a espaldas de las aguas turquesa del Lago Sarmiento, la chilena Cazú Zegers erigió un edificio que se mimetiza perfectamente en el ambiente, como una duna más de las que el viento esculpe a orillas del lago, un punto cercano que, al acercarse por primera vez, otorga profundidad a la sobrecogedora vista del Macizo del Paine sin restarle un ápice de protagonismo. Un edificio casi invisible, pero al tiempo muy elegante. La lenga es un árbol también cono...

Macerado: el sabor del Valle de Casablanca

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E s muy significativo que la primera invitación que hace la página web de Macerado sea a saborear su chacra , el terreno junto a la blanca casa en el que se cultivan las hortalizas que pueblan sus platos. Porque la sobresaliente cocina de Macerado es una cocina de terroir . Como un buen vino trata de expresar su suelo, Macerado expresa el valle de Casablanca - más allá de su huerta: el conejo, el cordero, el pescado, las codornices - a través de preparaciones de gran sabor. Iniciamos nuestro almuerzo con un par de entrantes. Las clásicas machas a la parmesana estaban muy bien resueltas, pero una espléndida combinación de suavísimos pejerreyes marinados sobre un delicioso guiso de pimientos rojos se llevó la palma en esta primera etapa. Las carnes fueron las protagonistas en los principales.Extraordinariamente tierno estaba el filete de novillo grillado con salsa de de cilantro y pimienta, discreto e interesante complemento. El costillar marinado al cacho de cabra con puré de pa...

Colchagua Camp: "glamping" entre viñedos

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B uscando alojamiento para nuestro Colchagua on the road me encontré con este neologismo: " glamping ", un camping donde se rescata el contacto con lo natural y agreste, pero sin relegar el confort ni el glamour. El responsable de tal término es Colchagua Camp, una alternativa muy joven y bien diferente en el epicentro del valle, muy cerca de Santa Cruz. Y como quiera que su página web lo pinta muy atractivo, hicimos nuestra reserva para dos noches. Colchagua Camp ofrece lo que promete: naturaleza, mucha naturaleza, y unos domos que permiten el contacto con la misma sin renunciar a una estancia confortable. Tres domos, en concreto, situados sobre sendas plataformas de madera que acogen asimismo el hot tub que se calienta con leña - un placer que no tuvimos tiempo a disfrutar, pero que al fresco de la noche estrellada tiene que ser un lujo - y el baño. El interior del domo es amplio, con una buena cama, un par de sillas y una mesita. Lo mejor es que estás a un paso d...

Ópera: un trozo de la campiña francesa en el centro de Santiago

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S upongo que casi todos vosotros habréis visto Ratatouille (si hay alguno que no, el consejo es que la vea cuanto antes y que se salte este párrafo). Al final de la película, el malvado crítico Anton Ego prueba el ratatouille que ha preparado Remy e instantáneamente se traslada a su infancia en el campo, a los sabores y olores de la cocina de su madre. Algo así pasa cuando se entra a la elegante sala del Ópera si ya hay mesas servidas. Los aromas son los de las largas cocciones, los de las salsas ligadas y espesas, los de las carnes de intensos sabores. Una cocina que Frank Dieudonne, en su segunda etapa en el restaurante, eleva a su máxima expresión. Después de un delicioso bocado de tártaro de res a modo de aperitivo, compartimos una terrina de carne de pato desmenuzada, confitada en su propia grasa, con un centro de foie gras. Como a Anton Ego, a mí me vino el recuerdo de mi tierra: los rixós que tanto echo de menos. Pero con una sutileza y un refinamiento sobresalientes (que n...

Termina 2012...

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T ermina un año en el que cambié las rías atlánticas por la costa del Pacífico, los Ancares y el Courel por los Andes, el hemisferio norte por el sur, Galicia por Chile. A 31 de diciembre, echando la vista atrás, resulta que han ocurrido muchas cosas... El recuerdo más intenso está todavía muy reciente: la majestuosa exhibición que la naturaleza lleva a cabo en el Parque Nacional de las Torres del Paine , muy al sur, en la Patagonia. Nunca olvidaré esos paisajes. El otro gran viaje del año fue en marzo, una nueva visita a Nueva York . Como casi se solapó con mi traslado a Chile, apenas escribí sobre él. De hecho, aún tengo posts en el tintero. Y eso que vivimos experiencias gastronómicas interesantísimas, en la barra de Momofuku Ko y en el WD-50 , la casa del gran Wyllie Dufresne. Venir a Chile, cómo no, fue toda una invitación a conocer un nuevo mundo en lo enológico. Detrás de esas grandes bodegas que exportan el 90% de su producción, existen movimientos muy interesantes como ...

Colchagua on the road

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A vanzamos a buena velocidad rumbo a Marchihue por las largas rectas que atraviesan el valle desde la cordillera hasta el Pacífico. Aprieta el calor, más de treinta grados, y el sol navideño brilla sin que lo moleste una sola nube. La música suena alta. Hace tiempo que quedó atrás el tramo en que la vía del Tren del Vino circula paralela a la carretera, languideciendo abandonada desde que el terremoto de hace un par de años la dejara fuera de combate. La hierba oculta ya buena parte del recorrido, los puentes de hierro suplican no terminar también devorados por la vegetación. En ese momento me viene a la cabeza el recorrido que tuve oportunidad de hacer por el Ribeiro el año pasado, también en pleno verano y con mucho calor. El título para el post surge inmediatamente: Colchagua on the road. Dos días en Colchagua dan para mucho. Por ejemplo, para pasear por Apalta, el terroir de más renombre del valle. Allí, Aurelio Montes fue de los primeros en dejar el llano y plantar en las lad...