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Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Casaluz: aires elegantes para el Barrio Italia

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L astarria, Bellavista, Barrio Italia. Tres rincones deliciosos en el centro de Santiago. Tres rincones de moda, tres rincones de gran encanto, tres rincones con una notable oferta gastronómica. En los dos primeros ya tenía mis locales favoritos: la catedral enológica de Bocanáriz y la cocina peruana criolla de la Esquina de Dioses , respectivamente. Hoy he encontrado el lugar que completa el trío. Porque Casaluz cautiva desde que entras al gran caserón de la Avenida Italia, decorado con un gusto exquisito. La luz - supongo que el nombre del loca nace de ahí - inunda el restaurante a través del patio central, alrededor del cual se distribuyen los distintos ambientes y la gran barra: Casaluz se define como Bar & Cocina y cuenta con una interesante oferta de tapas que también funcionan como entrantes, casi todas por debajo de los 5.000 pesos. Al fondo, el frondoso patio alberga media docena de mesas para olvidarse de que estás en el centro de una gran ciudad (lamentablemente, las...

Bajo las nieves eternas del volcán Osorno

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E scribía hace poco sobre las hermosas villas que rodean el lago Llanquihue , sobre su herencia patrimonial proveniente de la emigración alemana de mediados del XIX. Un lago, el Llanquihue, que en realidad no puede comprenderse sin su imponente compañero, el volcán Osorno, una mole de nieves eternas con casi tres mil metros de altura (el lago está casi al nivel del mar) que, con su mera presencia, multiplica la belleza de paisajes ya por sí mismos hermosos. Como los saltos del Petrohué [ ubicación ], una pequeña cascada en el río del mismo nombre. Desde los puentes de madera que se adentran en la corriente, contemplar la espuma, la piedra, la nieve es un absoluto espectáculo. O el Lago de Todos los Santos, a pocos kilómetros de los saltos [ ubicación ]. El lago rodeado de laderas de selva valdiviana; el lago de los tres volcanes: el Osorno, el Tronador y el Puntiagudo; el lago que llega a la frontera con Argentina, a la altura de San Carlos de Bariloche. Desde el pequeño embarcad...

Jamoteca: sabores ibéricos para la nostalgia gastronómica

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En un par de días se cumplirá un año de mi llegada a Chile. Un año que, en lo gastronómico y en lo enológico, ha estado plagado de descubrimientos. De alguna manera, ha sido como empezar de nuevo: abrir el paladar y la mente a nuevos sabores, nuevos olores, nuevas texturas, nuevas formas de hacer las cosas. El cambio ha sido especialmente intenso en lo que se refiere al vino. He tenido que aprender a conocer y disfrutar cepas muy alejadas de mi consumo habitual en Galicia. He viajado por los valles cercanos a Santiago, por Colchagua  y por Casablanca . He probado no pocos de los vinos de ese interesantísimo colectivo que es MOVI . Me he enamorado de ese templo enológico que es Bocanáriz . En este tiempo he podido conformar mi pequeña selección de restaurantes de cabecera. En cocina chilena, el fabuloso Casamar de Tomás Olivera o la oferta kilómetro cero del Macerado de Casablanca. Me he dejado seducir por la maravillosa cocina peruana, bien en su vertiente criolla (magnífica...

Pastamore: cucina italiana en Vitacura

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C uando leí la referencia en Nirvino , me imaginé un pequeño local en el que el chef se basta, con alguna ayuda en la sala, para disfrutar haciendo disfrutar a los comensales que pueblan media docena de mesas; para ofrecer preparaciones que reivindican lo más tradicional de la cucina italiana, mucho más allá de la pasta. Y, efectivamente, Pastamore es el refugio del trotamundos turinés Ennio Carota, quien en su regreso a Santiago se deleita desde detrás del pequeño mostrador en el que termina los platos que él mismo lleva hasta  la mesa. Ese deleite se traslada en todo momento, contagioso, al comensal. La carta de Pastamore es acotada, pero ofrece la posibilidad de ponerse en manos del chef a través de una degustación compuesta por cuatro entradas, un fondo y un postre. Por supuesto, nos decantamos por esta opción y enseguida empezaron a desfilar los platos. En primer lugar, una suculenta lingua salmistrata, una suerte de pastrami: lengua de novillo acompañada por una crema de ...

La huella alemana en las riberas del Llanquihue

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H ace 160 años, a mediados del siglo XIX, el gobierno de Chile impulsó el proceso de colonización del territorio comprendido entre la isla de Chiloé y la provincia de Valdivia. El enorme lago Llanquihue - el segundo más grande de Chile y uno de los mayores de Sudamérica - acogió en la década de 1850 a más de 30.000 alemanes, quienes fundaron en la ribera del lago varias ciudades que hoy todavía conservan claramente su huella. Empezando por el norte, Puerto Octay es la más alejada del circuito turístico y, por ello, la que mejor conserva en sus calles y edificios el sabor del XIX. De hecho, su mayor atractivo es la arquitectura patrimonial en madera, de estilo teutón aplicado por maestros chilotas. La iglesia de San Agustín, la casa Wulf o la casa Schmidt son buenos ejemplos. Unos kilómetros al sur, Frutillar agrega a la riqueza arquitectónica un paisaje delicioso. Desde cualquier punto de su larga y tranquila playa se puede contemplar, majestuoso en la otra orilla, el imp...

Hotel Tierra Patagonia (Torres del Paine), paraíso de hedonistas

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H ace un par de meses escribía sobre la prodigiosa naturaleza de las Torres del Paine , probablemente uno de los parajes más bellos del mundo (al menos, el más bello que yo he conocido hasta la fecha). Por si el impactante paisaje no fuera suficiente – que sí lo es –, el parque cuenta con un alojamiento brillante combinación de arquitectura, vistas, ubicación, diseño, servicio y gastronomía, que redondea la experiencia hasta hacerla inolvidable. Se trata del Hotel Tierra Patagonia [ ubicación ]. En el inmenso yermo que se extiende a espaldas de las aguas turquesa del Lago Sarmiento, la chilena Cazú Zegers erigió un edificio que se mimetiza perfectamente en el ambiente, como una duna más de las que el viento esculpe a orillas del lago, un punto cercano que, al acercarse por primera vez, otorga profundidad a la sobrecogedora vista del Macizo del Paine sin restarle un ápice de protagonismo. Un edificio casi invisible, pero al tiempo muy elegante. La lenga es un árbol también cono...