Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

Imaxe
Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Fin de semana en el Xurés (ii)

El sábado, sonar el despertador y abrir las ventanas fue todo uno, con recompensa: el cielo gris, pero, al fondo, las cumbres nevadas nos auguraban un día divertido. Así que desayuno, ducha y rumbo a la Serra da Peneda a través de la frontera portuguesa de Ameixeira.

Fue cruzar la raia y aparecer la nieve: dedicamos toda la mañana a disfrutar, caminando, de los paisajes blancos salpicados aquí por los colores del otoño y allí por casas amarillas o azules que buscaban su protagonismo en los pequeños pueblos lusos: Seara, Portos, Padrosouro.


Ya al mediodía, nos dirigimos a Castro Laboreiro [ver en Tagzania], donde se encuentra el Restaurante-Albergaria Miracastro: reza en un enorme cartel a la entrada que ofrece "o melhor bacalhao con broa do mundo". Así que no nos quedó otra que pedir bacalhao con broa: presentado en una fuente de barro, el bacalao viene recubierto con pan de brona desmenuzado y tostado, salteado con virutas de jamón. No sé si será el mejor del mundo, pero estaba francamente bueno.

El pescado fue precedido por la "sopa do día", acompañado por un Vinho Verde de MelgaÇo (por cierto, 95% Albarinho y 5% Trajadura) que entraba de maravilla a pesar del frío, y culminado por un viciosísimo "bolo de bolacha" (pudding de galleta) y por un absolutamente excepcional "queijo da Serra", de oveja, intensísimo, que recordaba a la Torta del Casar.

Y para culminar el día, ya habiendo parado de nevar, descenso al Santuario da Peneda, junto al río del mismo nombre, destino de peregrinaciones y romerías en verano, incluso desde tierras gallegas. Por cierto, a su lado, en un extremo del mínimo pueblito - una docena de casas - que lo rodea, había un hotel que prometía sobremanera para un retiro campestre-espiritual.

Santuario da Peneda Santuario da Peneda

Y esto fue todo por el segundo día. Pero aún quedaba el domingo...

Comentarios

  1. Para los que como yo, no sean demasiado partidarios del bacalao, aconsejo en este mismo local el "Cabrito assado no forno" con unas patatas exquisitas.

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  2. Solo una cosa, hay que llevar zapatos antideslizantes para comer en el local portugués!!!!.

    Por otra parte es muy recomendable pasar del parque natural de Xurés al "parque nacional portugués Peneda del Gerés" que creo está mejor cuidado y es incluso más impresionante que el Xurés.

    El Santuario es impresionante también, tanto por él como por su enclave. Yo nunca lo había visto con la cascada descendiendo desde lo alto, lo que lo hace todavía más espectacular. Además como no estaba preparado para descender con la sillita de "a nena" no pudimos ver las imágenes que hay, pero en caso de ir, recomiendo descender y fijarse en sus facciones. Algunas son auténticamente picassianas. El maestro que las realizó debía ser un adelantado a su tiempo.

    Concluyendo bonito día en la nieve con 6 adultos (??) y 5 niños. (Aún quedan familias como las de antes!!!!)

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