Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Bar Cañete (Barcelona)

Comienzo el repaso de la aventura gastronómica del pasado fin de semana en Barcelona. Tengo en el cerebro una inmensa mezcla de olores, sabores y colores, pero confío en poder recuperar las sensaciones, con ayuda de las fotos, para expresarlas aquí.

Un par de horas después de aterrizar, nos adentrábamos en el Raval para darle al tapeo en el Bar Cañete. Lleva apenas un par de meses abierto, pero ya se está convirtiendo en una referencia. Yo lo conocí a través de Philippe Regol, cuyo post sobre el local os recomiendo leer, desde luego mucho más que éste mío. El Cañete conserva el espíritu del bar de barrio de toda la vida, pero lo revisa en cada una de sus dimensiones: en la decoración, en la cocina vista tras la barra, en la presentación de las tapas, en la oferta de vinos, en los dos ambientes diferenciados para el dulce y el salado.

Asesorados por el personal de barra, abrimos la degustación con unas berenjenas a la miel, muy bien fritas, crujientes y no grasientas, fantástico entrante. Luego, las albondiguillas con sepia y camagroc, qué guiso, qué salsa. Continuamos con las mollejas de ternera, extraordinariamente suaves mientras se deshacen en la boca.

El huevo poché con trompetillas de la muerte, la tapa que menos me gustó, sirvió de puente para la llegada del jarrete, meloso, tiernísimo, gran culminación de la parte salada. Parte salada que acompañamos con Les Tres Creus, un Priorato de garnacha, cariñena y syrah muy redondo (veo en la red buscando su referencia que tiene un precio razonable, en torno a diez euros).

Abandonamos la barra para pasarnos a la zona de dulces, ya con poco espacio en el estómago. Damos cuenta de un baba al ron y, sobre todo, de una poderosa tarta Sacher, todo chocolate.

En fin, que vivan este tipo de locales que reinterpretan la tradición manteniendo su esencia: cocina de toda la vida en un bar de toda la vida, con la adecuada dosis de modernidad para atraer al público ávido de nuevos enfoques.

El precio de las tapas oscila entre los 3,5 y los 6,5 euros: las cinco nuestras, un total de 26 euros. Con las cuatro copas de vino y los dos postres, pagamos 23 euros por cabeza.

[Bar Cañete / Carrer de la Unió, 17 - Barcelona / Ubicación]

Comentarios

  1. Veremos alguna vez algo así por Coruña...???
    Jose Rascado

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  2. Ojalá, pero no lo tengo muy claro :-(

    Y no será por falta de cocineros o materia prima, desde luego.

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