Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

Imaxe
Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Regresando de BCN

Recién aterrizado de Barcelona, os dejo unas notas de lo que ha sido la (magnífica) experiencia de este fin de semana muy largo. En los próximos días, me iré extendiendo con los posts monográficos correspondientes.

El viernes comimos en el Bar Cañete, un espacio reconvertido en el corazón del Raval. Concepto de bar tradicional con ejecución más que moderna, incluyendo la cocina a la vista en el interior de la barra, las tapas en equilibrio entre lo tradicional y lo actual y el espacio para postres separado. La foto lo ejemplifica con la tapa de jarrete.

Esa misma noche, la impecable puesta en escena del Dos Cielos. El arranque, una copa de cava a la luz de la luna en la terraza, veinticuatro pisos por encima de la ciudad, que se extiende a nuestros pies. Luego, el menú degustación de los hermanos Torres.

El sábado fue el turno del Dos Palillos. De nuevo en el Raval, Albert Raurich practica lo que podríamos denominar "cocina japonesa de mercado", nutriéndose de la materia prima que encuentra en la Boquería. Y todo, en una barra que rodea la cocina y que permite disfrutar en vivo de la actividad de los cocineros mientras se da cuenta del menú de ¡17 platos!.

Y el domingo, con una distribución de sala idéntica, Hideki Matsuhisa (Koy Shunka) nos deleitó con la mejor cena japonesa que he tomado en mi vida de larguísimo, pura textura, sabor y sensibilidad.

Para terminar, este mismo mediodía nos hemos pasado por Monvínic, dicen que una de las mejores vinotecas del mundo. Más de 3.000 referencias y 12.000 botellas. Hasta siete probamos nosotros hoy, desde Cataluña hasta Australia, pasando por un vino dulce griego - de Santorini - para quitar el hipo.

¡Ah, bueno! Y también hemos disfrutado de la maravillosa ciudad, que no todo va a ser comer...

Comentarios

  1. Siempre interesantes tus comentarios, sobretodo cuando viajas por España, nos indicas lugares y sabores para experimentar, sobretodo para los que estamos fuera del país y te
    seguimos por la Web.
    Saludos desde Ginebra.
    Alberto

    ResponderEliminar
  2. Para mi dos palillos un ejemplo a seguir. Tecnica! Tecnica! y Tecnica!. Yo lo disfrute muchisimo. Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Dos Palillos es un auténtico alucine. Técnica, técnica y técnica, efectivamente, pero también producto, producto y producto. Dos horas y medio de deleite para todos los sentidos.

    Un saludo, Alberto!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Deixa o teu comentario...