Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Revisitando Galileo

Llegábamos hace un par de viernes a Galileo tras casi dos años de ausencia, reviviendo en nuestras mentes la maravillosa experiencia de aquella VIII Xantanza. En esta ocasión era de noche, todavía bastante temprano, y pudimos disfrutar casi en solitario, durante unos minutos, la muy acogedora sala de la casa del italogallego Flavio Morganti.

Pedimos el menú degustación, naturalmente, que arrancó con unos aperitivos significativos de la fusión que se practica en este restaurante: crema de verduras con espuma de patata, tosta de gorgonzola con membrillo y focaccia con queso philadelphia. (Me vais a disculpar, pero en esta ocasión, tan tenue es la iluminación de Galileo, que pocas fotos hay a la altura)

La milhoja de pulpo en una cama tibia de patata con vinagreta francesa abrió la fase de entrantes. Nos recordó al carpaccio de pulpo que tomamos hace poco en Alborada, si bien en esta ocasión el protagonismo lo asumía la fantástica vinagreta que dominaba todo el plato. Luego, una vieira jugosa y en su textura exacta con fondo vegetal y tosta de ibérico. Seguimos con la italogalaicidad (en fin) en su máxima expresión: unos fantásticos ravioli de grelos rellenos de lacón sobre un fondo de queso que ya habíamos disfrutado en la xantanza (tomo la foto de ese post). Para rematar con un foie con fundente de cebolla caramelizada.

Llegó un nuevo matrimonio de éxito: la lubina de anzuelo sobre risotto cremoso de setas; a priori no tenía yo claro que el pez fuera a aguantar la intensidad del risotto, pero vaya si lo hizo. Y la carne de vaca, cómo no, ese momento siempre tan esperado en la casa de Flavio: como dijo el camarero al servirnos, simplemente lomo de vaca a la plancha con patata al gratén. Simplemente.

Llegamos bien a la parte dulce, adecuadamente medidas estaban las raciones. Y de nuevo nos encontramos con Italia y Galicia. Un tiramisú de novedosa construcción. Y un sorprendente helado de pimientos de Padrón con teja de sésamo y crema de licor de orujo. Muy curioso cómo la crema de orujo atemperaba el sabor a pimiento, produciendo un equilibrio interesante además de original.

Acompañamos la cena con un Lalama 2006, un valor seguro. Igual que Galileo, un restaurante de referencia en Galicia salvo, incomprensiblemente, para algunos.

El precio del menú degustación en Galileo es de 58 euros.Con el vino y el agua, el total fue de 73 euros por persona.

[Restaurante Galileo / Santa Baia, Pereiro de Aguiar - Ourense / 988.380425 / Ubicación]

Comentarios

  1. Grande Galileo, ¡grande!

    Y a mejor precio de lo que se suele comentar.

    Un saludo,

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