Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Taberna Riveiro (Teo), o uno de esos sitios que solo pueden existir en Galicia

Ayer os hablaba del Mesón Palucho, en las afueras de Betanzos, un restaurante característico de determinados negocios gastronómicos del rural gallego, con todo lo que de peculiar tienen en algunos casos. Pero lo de hoy en Pite ha alcanzado cotas verdaderamente altas: no sé qué le pasa al concello de Teo, en las afueras de Compostela, que alberga sitios de lo más curioso.

Era un almuerzo de trabajo. Cuando le pregunté al colega a dónde me llevaba me dijo: "A la Taberna, en la carretera de A Estrada." "¿Cómo que a la Taberna? Tendrá algún nombre." Insistí sin éxito hasta que, a la altura del Km 9 de la AC-841, nos encontramos, a la izquierda, con un cartel que indicaba "Taberna". Me callé, claro. Tres carteles indicativos de "Taberna" después, llegamos al restaurante, en la aldea de Pite: sobre su puerta, un letrero rezaba... "Taberna", naturalmente.

No sé por dónde seguir. Si por la conversación con el propietario, encarnación del concepto de retranca (fueron unos minutos bien divertidos: llegamos un rato antes de las dos, y allí hasta las dos no empiezan a cocinar). O por el ¿barrilete? metálico, cilíndrico, en el que uno mismo se sirve de su grifo el tan peligroso como denso Barrantes tinto, después de que en la barra te presten ("aquí non damos nada, ¿eh?") las correspondientes cuncas. O por las botellas de vino tras la barra con etiquetas de la Guardia Civil. O por el secreto mejor guardado del lugar, la receta del polbo ao esparavel (esparavel es el utensilio de madera del albañil en el que se pone la masa antes de aplicarla con la llana). O por la ecléctica - desleixada, diría Manolo - decoración del comedor. Sabéis que procuro cuidar mucho las fotos en el blog, pero en esta ocasión no pude resistirme a tomar alguna con la cutre-cámara de la Blackberry (obsérvese el Buda, bajo las calabazas y el ganso, como vigilando la bombona):

Yendo ya a la comida, la verdad es que estaba a buen nivel. Probamos, por supuesto, el polbo ao esparavel. Tentáculos de hermoso tamaño - "só se pode facer cun polvo fermoso, pero non vos vou dicir como" - pasados por la parrilla con el acompañamiento tradicional á feira, generosa la cantidad de pimentón. Muy bueno. No tomamos otra de las especialidades de la casa, la croca, porque admitimos la sugerencia - casi imposición - de tomar los ovos contra a parede. Plato potente no, potentísimo. Chorizos de esos de la aldea, densos, recios, de un rojo oscuro amorcillado; varios dientes de ajo acompañando las patatas fritas; los huevos, de la casa, con puntilla y la yema líquida. Muy logrado, vamos, pero una auténtica bomba.

Para los postres, una riquísima pera al vino para cada comensal. Un par de cafés de pota per capita, pan y una jarra de medio litro del arriesgado Barrantes tinto. La originalidad de la cuenta tampoco tiene desperdicio:

En fin, un lugar imprescindible que todo gastrónomo con curiosidad debería conocer. Eso sí, mejor si luego puede permitirse una buena siesta. Para que luego digáis que solo me preocupo por la cocina de autor... Aunque, ¿qué más cocina de autor que ésta de la Taberna?

(Por cierto, es muy conveniente, diría que imprescindible, llamar con antelación para asegurar que seréis servidos)

[Taberna Riveiro / Pite (Teo, A Coruña) - 981.809190 / Ubicación]

Comentarios

  1. Pois eu fun a le vos sirveu a comida. nunca pensei ke alguen subiria unha fatura jijiji

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