Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Café San Juan: un clásico porteño llega a Providencia


Leía una entrevista a Lele Cristóbal al poco de abrir la versión santiaguina del Café San Juan en la que decía que quería reproducir en todo lo posible su local bonaerense. El ambiente es casi idéntico: el suelo, la cocina a la vista tras la barra, las mesas apretadas en un local más grande, la puerta de la calle cerrada. El cercano Barrio Italia, efectivamente, puede ser lo más parecido a San Telmo que hay en Santiago, salvando las distancias. Y la carta es muy parecida a la que nos encontramos hace tres años en nuestra primera exploración de las mesas porteñas, aunque no se muestra en las pizarras que llegan a la mesa en Buenos Aires (foto tomada del Instagram del restaurante).


Así que nos lanzamos, nosotros también, a tratar de reproducir aquel almuerzo de una calurosa tarde de primavera bonaerense. Llegaron los boquerones con chorizo colorado, sorprendente pero acertada combinación, montados en un pan que les daba contundencia al tiempo que les restaba algo de presencia. Más montaditos después: el queso de cabra y los champiñones, estos bien notables.Y para cerrar las entradas, una empanada gallega de atún: nada que decir al relleno, sabrosísimo, si bien la masa debería haberse empapado más en su sabor.




Con los platos principales subió el nivel. Al son de los Fabulosos Cadillacs, los suavísimos canelones de mollejas, ricotta, espinacas y nueces con un cremoso fondo de tomate de los de casa. Fondo de los de casa como relleno de los de casa era el de la empanada. El punto fuerte del restaurante, pese a la sospecha mediática que pudiera tener a priori. También destacada la sartén de perdiz y panceta, con tomate y papas bien asados al horno.



Son bien generosas las raciones del Café San Juan. Tanto, que apenas nos quedó espacio para un café. Quizás sea a propósito: el lugar es de los que piden ir en grupo y compartir. Música que se hace notar, ambiente informal y urbanita, cocina sabrosa y colorida, los bares del Barrio Italia o de Bellavista a tiro de piedra. Un toque porteño para Providencia.


[Café San Juan / Bilbao, 769 - Providencia]

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