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Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Pulpería O'Fiuza (A Coruña): lo bueno si sencillo...

E staba yo hace tres o cuatro noches viendo en la tele a Sergi Arola preparar un pulpo. El tío cogió un buen tentáculo, le quitó las ventosas y la piel, lo metió en una bolsa de plástico con pimentón y sal (un número exacto de miligramos de cada), cerró la bolsa al vacío con ayuda de un aparato al efecto, y la introdujo en no sé qué aparato clínico que permitía cocinar el bicho creo recordar que a 70º precisos. Decidí que la última novela de Paul Auster era algo más interesante en que invertir mi escaso tiempo libre. Apenas 24 horas más tarde cruzaba por primera vez la puerta de la pulpería O'Fiuza [Av Navarra, 33 / 981.923470 / Ver en Tagzania ] , separada sólo unos pasos del también reseñable Manda Truco . Lo primero que me llamó la atención fue que, pese a ser un día de semana, el local estaba abarrotado. Gente en la barra, rodeando la media docena de barriles u ocupando todas las mesas de madera, todos los taburetes. La taberna es amplia, rectangular, sin un solo alarde. Parede...

III Xantanza de Blogastrónomos Galegos

M erece el evento un alto en la vorágine laboral que ha tenido mudo este blog en los últimos (ya largos) días. El maestre Gourmet de Provincias convoca la III Xantanza de Blogastrónomos Galegos , seguro que digna sucesora de la primera y la segunda . En esta ocasión, La Estación , en Cambre (A Coruña) es el restaurante que acogerá tan magna celebración, el próximo siete de julio. Queda por el presente, cómo no, convocado el II Concurso World Xantanza Photo, para el que aplicarán las bases del primero o, si se tercia, algunas más sencillas. Difícil va a ser superar el nivel de las finalistas de la anterior edición, pero nada se resiste a los fotoblogastrónomos (¡glubs!, qué osadía de neo-neologismo). Y, por último, un reto a la sección ártabra de los blogastrónomos: ¿qué tal una expedición de reconocimiento para identificar dignos lugares para el tapeo previo?

Esa tapa inolvidable

E staba el recuerdo como adormecido en mi subconsciente. Estaba ahí, sí; sin embargo, no se manifestaba. Han pasado cinco años, pero tal experiencia nunca puede desvanecerse del todo. Y, de repente, hoy ha despertado. En La Casa de la Moneda, muy cerquita del Guadalquivir, hay una de esas tabernas que uno se espera encontrar en Sevilla: antiguas, de techos altos, con suelo de madera, carteles taurinos en las paredes y pizarras que glosan las delicias que esperan tras la barra. Claro, uno va por allí y pide su tapa o su ración de jamón o de pescaditos, su fino o su caña. Pero, como no puede ser de otra manera, le queda grabada esa tapa especial. Y, también claro, no le queda otro remedio que acercarse deprisa y corriendo el último día de su viaje, porque no puede volverse a casa sin probarla. De nuevo en el mismo escenario. Afrontas al camarero, valiente, heroico, superando ese sentir mitad vergüenza torera, mitad miedo al ridículo. El camarero levanta la vista y te mira. Callas. Balbuc...

Luces y sombras en Pablo Gallego (A Coruña)

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H ay ocasiones en que después de visitar un restaurante, pese a que has comido bastante o muy bien y te han atendido correctamente - sin tampoco grandes alardes -, sales con la sensación de que algo podía haber ido mejor, aunque no sepas concretar muy bien qué exactamente. Eso es lo que me paso en la reciente visita al Pablo Gallego [Pza. María Pita 11B, 981.208888, Ver en Tagzania ] . El restaurante es pequeño - apenas una decena de mesas -, con imponentes paredes de piedra en línea con el entorno histórico en que se asienta. Sin embargo, se respira un cierto ambiente a burguesía decadente, muy coruñesa ella: desde la mesa con la media docena de cincuentonas que no dejan de hablar de green-fees, birdies y caddies hasta las parejas y cuartetos con demasiado sesgo posh para pasar desapercibidos. Pero bueno, entre mirada y mirada, entre sonrisa y sonrisa, puede uno deslizarse hacia la carta, que aporta su dosis de sugerencias de temporada, por las cuales nos decantamos. Tras un aperiti...

Tapas Bar Comarea (A Coruña)

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L o anticipábamos hace algunos días y, cómo no, hemos tenido que ir a comprobarlo más detenidamente. El vinito pre-comida (o el vinito con comida, incluso) en el Tapas Bar Comarea [C/Carlos Mtnez Barbeito y Morás, 4; 981 132 658] es ya una opción recomendada de Pantagruel, supongo. Después de las habas de la visita anterior, esta vez los crianzas y cañas de turno fueron acompañados por sendas tapas de callos - mucho garbanzo, como a mí me gusta - igual de comareas que en la primera ocasión. Pero, claro, hubo que investigar el pulpo preparado a la manera de la casa: sobre lecho de patatas panadera, con cebolla pochada y pimiento rojo asado. Con nota, y muy alta, por 15 € la ración que se ve en la foto, con el local de fondo. Otras opciones para el picoteo son las diversas presentaciones de los huevos rotos, las navajas, las almejas o el pulpo. Además, por lo que he podido ver en mis dos visitas, no es infrecuente encontrarse crustáceos varios encima de la barra, que completan la ofe...

Los palafitos añú de Sinamaica

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D icen algunos que el nombre de Venezuela viene de la impresión que la laguna de Sinamaica - cerca de Maracaibo -, con sus palafitos colgados sobre el agua y los canales que forman, causó en Américo Vespucio y Alonso de Ojeda en 1499: Venezziola , la pequeña Venecia. Dicen otros que, en realidad, el origen del nombre es indígena, Veneçiuela, el nombre de un poblado ya existente cuando llegaron los españoles. Poco importa. La realidad es que los palafitos de la etnia añú siguen allí presentes, como si no hubieran transcurrido los últimos quinientos años: los pilares de madera sobre el agua, los vivos colores, sus pobladores navegando en las curiaras , el magnífico manglar. Miento. Miento como un bellaco. Sí ha pasado el tiempo, tiempo que se materializa en motores fuera-borda en las embarcaciones, en grandes neumáticos protegiendo los palafitos, en grandes bidones de plástico para el aprovisionamiento, en antenas de televisión sobre los humildes palacios, en los vaqueros secándose en...

Requiem por el Gasógeno

L o publica hoy La Voz de Galicia : una pérdida irreparable en el panorama de tapas coruñés. Ya no podremos disfrutar de nuevo de los callos del Gasógeno . Hasta siempre.

Un inicio prometedor...

M atogrande, situado a la entrada de A Coruña, es un barrio joven habitado por gente joven con, en general, cierta holgura económica. En este caldo de cultivo, han proliferado locales de todo tipo en la zona: desde comida rápida y pubs hasta cervecerías y restaurantes, pasando, como no, por los espacios más modernos: vinotecas y tapas bar . Un buen ejemplo de estos últimos es la vinoteca Cosecha del 64 , de la que ya se ha ocupado un colega blogastrónomo . Más reciente, apenas a cien metros, está el Tapas Bar Comarea [C/Carlos Mtnez Barbeito y Morás, 4; 981 132 658; ver en Tagzania ] . El pasado viernes me acerqué a Comarea, a eso de la una de la tarde, con unos compañeros de trabajo que querían picar algo antes de dirigirse al aeropuerto. Sólo tuve ocasión de quedarme un cuarto de hora, porque todavía había chollo por cerrar en la oficina. Pero en esos quince minutos, con una fresca cerveza, pude dar cuenta de la comarea (abundante, en la Costa da Morte) y muy sabrosa tapa de habas ...