Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Arqueixal: sabores de verdad desde tierras lucenses

Afortunadamente, poco a poco nos va llegando a los consumidores medios noticia de productores del rural que se preocupan por hacer cosas diferentes, bien hechas, naturales, que merecen mucho la pena. Uno de esos proyectos es Arqueixal, productor lácteo de las Terras de Ulloa, conocido y reconocido fundamentalmente por sus quesos.

Hace unos cuantos meses, Suso y María nos descubrían, en A Parada das Bestas, el queso de Arqueixal - vecinos suyos - en diversas preparaciones. El día que nos marchamos, nos dieron las indicaciones para llegar hasta la tienda/explotación, de la que nos llevamos un par de quesos cremosos y yogur. Esta misma semana, en la Casa do Romualdo, pudimos volver a probar ambas cosas y, como no podía ser de otro modo, dimos un pequeño rodeo de camino a casa para abastecernos.

No es fácil encontrar la tienda de Arqueixal, en la remota parroquia de Albá, a unos kilómetros de Palas de Rei. Enfrente de la vieja iglesia, la casa familiar casi se funde con la pequeña tienda, anexa a la granja. Esta vez nos llevamos un queso cremoso, recién hecho (en Arqueixal los preparan con diferentes puntos de sal para que el queso aguante más o menos horas de viaje hasta la nevera del comprador); un queso de nabiza, curado (el nuestro tenía, en el momento de comprarlo, poco más de un mes: esperaremos al menos diez días para empezar a degustarlo); y dos botes de yogur, absolutamente delicioso, tan suave que ni un larpeiro como yo necesita azúcar para tomarlo.

Espero, de verdad, que opciones alimenticias como las de Arqueixal sean cada vez más frecuentes y no, como cabría temer, bienes en peligro de extinción.

[Quesería Arqueixal / Santiago de Albá - Palas de Rei / Ubicación]

Comentarios

  1. Yo el curado esperaría por lo menos hasta que cumpla los tres meses... sé que es difícil ;-) pero merece la pena.

    Tienes razón en cuanto al yogur: sorprende su poca acidez. Y, además, todo es de producción ecológica, una buena "apuesta" en nuestras tierras.

    Un abrazo

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  2. Bueno, pues intentaré vencer a la tentación, pero no prometo nada...

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  3. Por suerte un hermano del dueño de la fábrica es compañero de trabajo y tiene el detallazo de ofrecernos un trocito de ese queso tan delicioso como aperitivo... algún que otro día. Para mi gusto con un mes de curación, tiene un sabor más que agradable, acompañado de un buen pan resulta un tentempie de primera.

    Que lo disfrutes

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