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Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Vinologia (Porto): la casa de los oportos

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E stá a apenas cien metros de la bulliciosísima Ribeira, repleta de turistas, pero en su pequeño interior suena de fondo un buen blues y los que allí estamos hablamos bajito, casi susurramos. Porque la atmósfera de Vinologia invita a ello: a disfrutar de una copa de buen oporto tras las atentas explicaciones de Jean Philippe y su equipo. Obviamente, Jean Philippe no es portugués. Llegó a Porto hace quince años y allí sigue. Proviene de Burdeos, tierra de grandes vinos, por lo que no es de extrañar que se enamorara de los oportos y abriera su maison des Porto en pleno centro histórico de la ciudad. El pequeño salón de degustaciones, con apenas media docena de mesas entre sus paredes de piedra, mantiene abiertas en todo momento más de doscientas botellas, en su mayoría provenientes de pequeños productores independientes. La vocación del lugar es casi didáctica. Además de copas sueltas, ofrece pequeñas degustaciones para poder sumergirse - si uno es novato - o profundizar - para los...

Una semana y muchas cosas que contar

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E stos últimos siete días han sido verdaderamente intensos, llenos de actividades turísticas y gastronómicas que, con vuestro permiso, iré desgranando en próximos posts. Menos mal que no es siempre así, si no no habría cuerpo que lo aguantara. Arrancó la semana de pasión la noche del viernes pasado, en la que asistimos al maridaje entre gastronomía y pintura que hasta el 15 de agosto ofrece el tándem Gonzalo Chechu Rey - Raúl Velloso en el restaurante Agar Agar . Apenas unas horas después, bien temprano el sábado, hora y media de coche hasta el Monasterio de San Clodio, lugar que sirvió de base para un fin de semana Ribeiro on the Road , de la mano de los amigos de María Fechoría y Ribeiros do Avia . Desde el martes y hasta hoy, la Sra. Foucellas y un servidor nos hemos homenajeado con una escapadita a esa maravilla - decrépita y encantadora a un tiempo - de ciudad que es Oporto. Y, río arriba, disfrutamos de los fascinantes paisajes del Alto Douro Vinhateiro , patrimonio de la hu...

Tweet: dos bocados

M uchos años llevaba sin dejarme caer por el Restaurante Carbonada. En parte por eso y en parte porque era una comida de trabajo, recurrimos a los clásicos del lugar. El calamar frito (no en aros: los tentáculos, en un punto estupendo); el gran clásico de la casa, los langostinos a la provenzal con arroz (demasiada salsa para mi gusto); y el otro gran clásico, la carbonada de ternera: finas y magras láminas para hacerse al gusto, vuelta y vuelta. Con dos postres, Casa de la Ermita (DO Jumilla) y cafés, 35 euros per capita, un precio muy conveniente. Me quedé con ganas de los crujientes de cigala con mahonesa suave y de algún corte más contundente de vacuno. Pero no es por eso por lo que escribo. Escribo por dos bocados. Sólo por dos, por los dos primeros. Llegó como aperitivo ese lomito de caballa apenas atemperado, sobre una emulsión vegetal tan suave que apenas se dejaba notar. Suculento. Recordé entonces que había leído en Catalia la posibilidad de pactar un menú degustación, una...

Tweet: Vinoteca Burdeos (Sada)

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N o deja de sorprenderme que, una villa tan concurrida - en verano y fines de semana, al menos - como Sada, el panorama gastronómico sea tirando a desolador. Dos grandes clásicos para tomar pescado en el puerto - Manel y Licar, adoro el bonito en rollo de este último - y el Sabor Extremeño . El resto: sota, caballo y rey. En este sombrío escenario, la Vinoteca Burdeos aporta algo de luz a modo de oferta distinta. Más de picar que de comer, son muy buenas las generosas tostas - de revuelto de morcilla (5€) o de foie, membrillo y queso de Ulloa (7,90€) -, amplia y bien hecha la ración de huevos rotos con patatas y jamón ibérico (9,50€) y mejorables las croquetas de ibérico (6€). Hay platos más contundentes para sentarse con más calma. Y, por supuesto, una amplia oferta de vinos. [Vinoteca Burdeos / Calle de la Playa, 7 / 981.624703 / Ubicación ] Foto: Luis Miguel Bugallo Sánchez .

Cocina sabrosa en Viavélez (Madrid)

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D ice Paco Ron que su pretensión en Viavélez – el nombre de su pueblo asturiano es el de su proyecto madrileño, arrancado en 2007 tras dejar la estrellada taberna de la costa cantábrica – es practicar una cocina desnuda, sencilla, procurando alejarse de lo que no sea esencial en el plato e intentando conseguir nitidez en los sabores para alcanzar esa “sabrosura” que es su objetivo final. Yo no creo que su cocina esté tan desnuda. Desde luego, está bien arropada por una técnica excelente y unos productos de lujo. Pero lo que es indiscutible es que el objetivo de la sabrosura es un objetivo conseguido: los platos de Paco Ron llenan la boca en cada bocado. Como ocurre en Piñera , en Viavélez uno puede configurarse el menú degustación a medida escogiendo entre las propuestas del día que figuran en la carta. Con ayuda del maitre, allá que me fui al menú largo, compuesto por un aperitivo, seis platos salados, quesos y dos postres. Ya desde el propio aperitivo la sabrosura se aposenta e...

Porto y Alto Douro

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E stas vacaciones de agosto que se aproximan tienen pinta de que van a ser muy familiares, con los pantagrueliños omnipresentes. ¿Todas? ¡No! Una escapada de tres días al inicio del mes resistirá al pequeño invasor. Escapada que tomará como base Porto, nos permitirá disfrutar una vez más - slowly - de la preciosa ciudad portuguesa y nos servirá para conocer el Alto Douro, la región vinícola Patrimonio de la Humanidad. Seguro que me podéis ayudar a preparar el viaje. El placer de perderse por las callejuelas de la Ribeira no es nuevo para nosotros, pero sin embargo no conocemos para nada la gastronomía de la ciudad, más allá de los restaurantes de las zonas más turísticas, tipo Chez Lapin o Dom Tonho. Para esta ocasión, nos hemos documentado algo más, y barajamos las siguientes alternativas: La cocina de Ricardo Costa y las espectaculares vistas del Yeatman Hotel , tras leer esta crónica en Como, logo existo . El precioso enclave del Shis en la Foz do Douro y su cocina japonesa, ...

Un menú de verano en la Casa de Comestibles

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N o sé si es un deseo o una convicción. Es posible que ambas cosas. En cualquier caso, creo que asistiremos – si es que no estamos asistiendo ya – a una tendencia en los formatos de restaurante, la que nos lleva a locales pequeños, un par de docenas de plazas a lo sumo, con una persona en cocina y otra en sala, quizás con refuerzos puntuales en días de mayor afluencia. Y creo que será así por la difícil situación económica, que hace enormemente difícil contar con un número estable de empleados; porque, como escribe Chechu en su blog , hay muchos cocineros que no pretenden sino disfrutar cocinando, fuera de la tiranía de las cartas y en más estrecha relación con sus clientes; y porque, igual que mi peluquero sabe cómo cortarme el pelo cada vez que voy, me encanta que José María me prepare un menú personalizado, que Chechu sepa lo que me gusta o que Miguel conozca exactamente el punto en el que quiero el pescado: creo que una parte del público, la que tiene más inquietud y exigencia ha...

Pementos do Couto

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D ebo confesar que no conocía su existencia. Por eso, cuando me escribieron de la Cooperativa O Val para que les echara una mano difundiendo su producto, tuve que investigar. Mi sensación de culpa disminuyó un poco cuando averigüé, gracias a Colineta , que su IXP (Indicación Xeográfica Protexida) tiene apenas un año de vida. En cualquier caso, me encontré en pocos días en casa con unas bolsas de estos pimientos, muy parecidos a los de Herbón, pero con sus propias características. La principal es que, gracias a San Martiño de Xuvia , los pementos do Couto no pican. Ninguno. De apariencia - color, tamaño, forma - muy similares a los de Herbón, resultan un poco más carnosos y también más dulces, además de no presentar semillas. En casa, preparamos las muestras a la manera tradicional: fritos hasta que cogen el punto necesario, con sal gruesa; los acompañamos con sardinas y un buen vino. Deliciosos, como sus primos del sur. Los pementos do Couto se cultivan exclusivamente en la comar...