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Mostrando entradas de septiembre, 2013

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Unos días de vacaciones

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A provechando los feriados que se vienen, nos escaparemos unos días al hemisferio norte. A la vuelta algo contaremos, que seguro que algún sitio interesante visitamos... (Foto de Diorama Sky )

La cocina pausada de Ana María (Santiago)

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S e nota su origen de picada. En la entrada, en la decoración de los comedores, en la atención familiar. Y, lo que es más importante, en la paciencia que destilan las preparaciones, en la tradición incorporada a horas de cocina lenta, casera, de ésa que es cada vez más difícil encontrar. En las calles del centro de Santiago, Ana María es una suerte de guardiana de la chilenidad culinaria. No nos complicamos la vida para elegir los entrantes. Las machas a la parmesana llegaron como tienen que llegar: con las lenguas tiernas, bien jugosas, defendiendo su sabor. Y los locos, con papas-mayo, estaban excepcionales: en las antípodas de esa textura gomosa que lamentablemente abunda mucho más de lo que debiera. En un lugar como Ana María la tentación es irse a los guisos, a las salsas, a los largos tiempos en la olla. Y es un acierto hacerlo. Son platos poderosos, llenos de sabor, campestres. Llega majestuosa la plateada. Potente, en su salsa oscura, la liebre guisada. Sabrosísimo el con...

La casa en la montaña (Cajón del Maipo)

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E s un verdadero privilegio que apenas unos cuantos kilómetros más allá de la última casa de una gran urbe como Santiago existan paisajes como los que ofrece el Cajón del Maipo. Y que se ofrezcan, también, alojamientos con la personalidad y la ubicación de la Casa en la Montaña: un refugio recóndito a pasos del smog de la ciudad. Desde la carretera que conduce a San José del Maipo, a la altura de El Canelo, hay que subir un muy empinado y retorcido camino de tierra que se eleva por encima de los 1.000 metros hasta llegar al conjunto de tres cabañas de madera, ocultas entre peumos, arrayanes y litres. La más grande, Los Robles, es simplemente espectacular. Ese gran salón-comedor de altos techos y amplios ventanales. El dormitorio del piso alto, una atalaya para contemplar las deliciosas vistas, solo superadas por las de la pequeña cúpula mirador a la que se accede por una escalera de mano. El amplísimo baño y la luminosa cocina. Y los porches que rodean la casa, una invitación a sen...