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Mostrando entradas de enero, 2014

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Explorando las mesas porteñas

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C uatro días en Buenos Aires (ya llegarán las notas del viaje) dan para formarse una opinión, por leve que sea, del estado de forma de la oferta gastronómica porteña. Además, si uno va asesorado por alguien como el maestro @TOLChef , tiene todas las papeletas para descubrir sitios que merecen muy mucho la pena, como efectivamente así sucedió. Empecemos el recorrido por el maravilloso barrio de San Telmo. Allí se encuentra – tranquilo, casi disimulado – El Baqueano  (Chile, 495) de Fernando Rivarola. En un ambiente tenue, íntimo, se ofrece un menú degustación con propuestas de autor basadas, principalmente, en las diferentes carnes autóctonas del país, bien acompañadas por una completa oferta de vinos, desde blancos de la Patagonia hasta sólidos tintos de Mendoza. Del menú de ocho tiempos – por unos convenientísimos 35 euros o 25.000 pesos chilenos por persona al cambio de la calle, vino incluido – sobresalía un espectacular carpaccio de llama y el tan intenso como equilibrado c...

Tulum

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N o tiene la fama ni la importancia arqueológica de su vecina Chichén Itzá. No es Patrimonio de la Humanidad. Aún está a medio excavar. Y si llueve mucho - algo que en determinados meses no es inhabitual en la Riviera Maya -, el camino de acceso se anega y se tienen que cancelar las visitas. Pero Tulum une la labor en piedra que la civilización maya llevó a cabo hace más de ochocientos años; el verde intenso de la vegetación tropical; el azul turquesa y el blanco de las olas del mar Caribe. Y el conjunto resulta de una belleza extraordinaria.