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Mostrando entradas de junio, 2011

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Otro menú en el Agar Agar

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E l tiempo pasa mucho más deprisa de lo que uno quisiera y, en cualquier caso, de lo que uno se da cuenta. Y es que hace ya casi un año del último post sobre un menú del Agar Agar, aunque han sido varias las visitas en este período. Diez meses en los que se nota una evolución, un asentamiento en la propuesta gastronómica de Gonzalo “Chechu” Rey, cada vez más segura y solvente. Habíamos encargado un menú degustación, que en esta ocasión acompañamos maridado por los vinos que nos sirvió la casa. Menú que, tras el aperitivo, iniciamos como corresponde en estas fechas con un par de platos de pescado azul. Ambos compartían, por un lado, una preparación muy tenue para dejar al frente todo el sabor y textura de su carne y, por otro, un acompañamiento ligero de hortalizas. Caballa al ajillo con jalea de pimiento rojo y tomate cherry arrugado. Jurel en escabeche ligero, crema de espinacas, ajetes tiernos y berros. Hasta aquí, algo de cava para abrir boca: Torelló Mata Brut Nature. Y empez...

Restaurante Piñera (Madrid): producto y técnica, ni más ni menos

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T écnica y producto. Gran técnica y gran producto, en realidad. Eso fue lo que me encontré durante mi cena de anoche en Piñera, heredero de Zalacaín en la cocina y en la sala. Desde la elaboración personalizada del Degustación que me tomé hasta el ritmo de los platos, la experiencia se mantuvo a un nivel sobresaliente, sin un solo punto débil. Veamos. En Piñera no hay un menú degustación como tal, “porque no nos gusta decirle a la gente lo que tiene que comer”, me indicaba el maitre. Como a mí, cuando voy a un restaurante de nivel, no me gusta elegir, alcanzamos un acuerdo tras una breve negociación: yo escogería ocho platos de la carta y él seleccionaría, establecería el orden y el tamaño de las raciones. En realidad me engañó un poco, porque al final sólo se quedó fuera el hígado de pato. Arrancamos con dos aperitivos de la máxima altura. Primero, la ensalada de anguila ahumada, con crema de erizo, agua de tomate y taquitos de sandía: equilibrio, frescura y, sobre todo, la especia...

Casa Solla una vez más

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C ada vez que entro en esa sala – luminosa, abierta, blanca, elegante – esbozo inconscientemente una amplia sonrisa, porque sé que en las siguientes horas va a pasar lo que voy buscando que pase cada vez que visito un restaurante de nivel: me sentiré bien tratado, me divertiré, tomaré buenos vinos y, por supuesto, comeré de maravilla. Media docena de blogastrónomos nos juntamos este sábado para disfrutar, una vez más, de una comida en Casa Solla. Mar, minimalismo y excelente técnica podría ser el resumen del largo degustación que tomamos. Una sucesión de platos con preparaciones sencillas – y por ello muy complejas – que una vez tras otra cedían el protagonismo al producto, a su sabor, a su textura. (Una vez escrito lo anterior, me encuentro la siguiente descripción del menú gourmet en la web del restaurante: “el menú del producto y la técnica […] por encima de todo producto y la técnica a su servicio […] y, como es mi costumbre, sobre todo mar”. Está claro que Pepe Solla es capaz de ...

José María y la fábrica de cochinillos

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U n buen blogastrónomo no tiene límites en su voracidad; un fin de semana con Viridiana el viernes y DiverXo el sábado requiere algo más para estar completo Ese gran invento que algún día veremos en Galicia, el AVE, pone a pocos minutos de Madrid ciudades que siempre es un gusto visitar, como Toledo, Cuenca o Segovia. Y a ésta última nos dirigimos para dar cuenta de un buen cochinillo. Apenas veinte minutos de AVE y cinco de taxi son suficientes para encontrarse al pie del acueducto. Desde allí, Turismo de Segovia organiza una visita guiada (absolutamente recomendable, más bajo el sol de una radiante mañana de primavera) de dos horas y media por las joyas del casco histórico de la ciudad: las estrechas callejuelas de la judería, la catedral, el imponente alcázar, las plazas llenas de historia. Muy cerca de una de éstas, de la Plaza Mayor, se encuentra José María, el lugar que elegimos para tomar el cochinillo. Es cierto que los locales con más nombre son Cándido y El Duque, ambos ...