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Mostrando entradas de octubre, 2018

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Rokai: una gran barra de sushi en México DF

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Martes, 6pm. México DF. El avión sale a la una de la madrugada, así que decido llegar al vuelo con el estómago satisfecho. Verifico - iluso - que ni en Pujol ni en Quintonil se puede conseguir una mesa para cenar en el mismo día. Plan B: seguro que hay buenos japoneses en una ciudad tan grande. Abro Google y comienzo a buscar. He desarrollado una especie de sexto sentido en la valoración de restaurantes japoneses solo a través de lo que googleo. Me fijo en las fotos de lo que sirven, en el menú si lo publican, en su Instagram , busco palabras clave. Edomae, posibilidad de reserva en la barra. Vamos a Cuauhtémoc, que no está demasiado lejos de Polanco. Rokai. Me siento en la barra y observo. Reviso el menú, ojeo lo que se toma a mi lado, vigilo por un breve rato los movimientos del itamae. Debe de ser por tener grandes maestros como Andrés o Marcos , pero apenas llevo cinco minutos sentado y ya sé que va a ser una cena para recordar. Pido la poco poética opción "Omakas...

Navegando por la bahía de Paraty

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Desde primera hora de la mañana, decenas de pequeñas embarcaciones de pesca, acicaladas para la ocasión, se apiñan en el cais  de Paraty esperando por los turistas. La navegación por la bahía de aguas verdes es uno de los mayores atractivos de la ciudad colonial de calles empedradas y casitas encaladas que presentábamos en un post anterior . Los botes de pescadores son la alternativa a las grandes embarcaciones que se anuncian al final del muelle. Por unos 70 reales a la hora, se dispone de un transporte privado que acomoda fácilmente a seis u ocho personas para un paseo totalmente a medida entre calas e islas. De vagar , con tranquilidad sudamericana, el bote se aleja de la orilla de casas blancas y pronto escarpadas costas de bosques tropicales colman el paisaje. El perfil de la bahía de Paraty es muy sinuoso, con numerosos recovecos que esconden .- literalmente - cientos de pequeñas calas y playas (como la de la imagen que abre el post) que vamos recorriend...

Paraty o la máquina del tiempo

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Los cientos de curvas que separan Paraty de Río de Janeiro son, en realidad, una máquina del tiempo. Tras cuatro horas de paciente conducción, una gran urbe moderna con más de diez millones de habitantes da paso a un pueblecito de calles empedradas y casitas inmaculadamente blancas, sus sonidos únicamente pasos y voces. Paraty es una vieja colonia portuguesa fundada en la década de 1530. De aquella antigua época, en la que el oro, la caña de azúcar, el puerto y los esclavos marcaban el día a día del pueblo, queda apenas un damero de seis por seis calles que ha logrado detener el transcurso del tiempo. Una cuadrícula que, en la zona más cercana al mar, se inunda con la subida de la marea para asearse. Un cruce de calles tan irregulares que casi resulta difícil caminar, flanqueado por casas de planta baja o un piso en las que contrastan el deslumbrante blanco y los vivos colores que enmarcan puertas y ventanas. Paraty es minúsculo. No hay mucho que hacer en el pu...