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Mostrando entradas de agosto, 2014

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Galicia y Japón se dan la mano en Osushi (Vigo)

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E stoy viajando a Galicia una vez al año (más algúna escapada relámpago por motivos laborales). Lo hago a primeros de julio, coincidiendo con las vacaciones escolares de invierno en Chile, lindo veranito en el hemisferio norte. En esos diez días siento la imperiosa necesidad de recargar sabores de la tierra; por eso, mi agenda gastronómica suele venir cargadita. Este año, por ejemplo, todos los estrellados coruñeses y el estupendo Culler de Pau , entre otros. Gracias a uno de mis restaurantes de cabecera en Santiago, el Naoki del gran Marcos Baeza, cada vez siento más debilidad por la cocina japonesa. Y si a eso le añadimos que la mejor materia prima del mar es la gallega - supongo que nadie discutirá esto -, entonces no me quedaba otra que pedirle a Andrés Médici que nos preparara, literalmente, "un auténtico homenaje". Y el tío se lo tomó muy, pero que muy en serio. Llegamos a Osushi muy temprano, los primeros. Esperando por nosotros, el menú que podéis ver en la fot...

La Finestra (Ñuñoa): el italiano de barrio

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M e gusta Ñuñoa. Se respira aroma a barrio. Hay vida en las calles, hay bares y restaurantes, hay comercios. Muchos de ellos con su propio aroma a barrio. Un contraste inspirador para los que vivimos en la anónima frialdad de las comunas del nororiente, espacios de auto y mall. A unos pasos de la bulliciosa Plaza Ñuñoa, en Irarrázaval, se sitúa la vieja casa de planta baja que alberga La Finestra. Desde la calle no se adivina la profundidad de la casona: un estrecho pasillo deja a su derecha pequeñas salas y la cocina, hasta desembocar en el gran patio abierto, espacio principal del restaurante. Mesas bien pegadas, algarabía, música, ambiente informal: ambiente de barrio. La propuesta gastronómica responde a los básicos italianos. Así, abrimos los entrantes con una fresca caprese y los completamos con unas ricas olivas all'ascolana, rellenas de carne, apanadas y fritas. Antes, durante la espera, había llegado un muy buen Aperol Spritz, aperitivo casi obligatorio en un lugar c...

D.O. Restorán (Lo Barnechea): denominación de origen chilena

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V aya por delante que me encanta que haya proyectos como D.O. Restorán. Ojalá surgieran muchos más. Proyectos que apuestan por el producto y la tradición gastronómica chilena. Que no tienen ningún reparo en finalizar un menú degustación con unas pantrucas. Que van a buscar su materia prima allá donde están los que la cultivan, la pescan o la pastorean. A Chiloé o a Magallanes, a Valdivia o a Osorno, a Ovalle o a Marchiue, a Juan Fernández o a Tongoy. D.O. se ubica en una casa de Lo Barnechea, en una calle que todavía tiene aires del pueblo que un día debió ser, ajena al gran mall cercano. El espacio principal, con la cocina en la que se desenvuelve Juan Morales a la vista, es blanco, minimalista. Al fondo, un reservado con una gran mesa que promete futuras veladas en grupo. A la izquierda, pequeños rincones más cálidos, con algo del color de la madera o la piedra. Además de una carta con ocho entrantes y cuatro o cinco opciones de carnes y pescados, D.O. ofrece un menú degustación ...

La elegante propuesta de Catae (Vitacura)

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D e entrada, desconfío de los restaurantes de hotel. Por eso, pese a las buenas críticas que había ido leyendo desde su reciente apertura, me resistía a ir a Catae, el restaurante del Hotel Renaissance Santiago. Hasta una noche de hace un par de viernes. Debo reconocer que, en este caso, me equivocaba. Uno de los motivos que me aleja de este tipo de locales es su ambientación, normalmente fría y poco atractiva, casi diseñada para que el alojado coma o cena lo más rápido posible antes de irse a su habitación. El caso de Catae es completamente opuesto, hasta el extremo de que su decoración es uno de sus puntos fuertes: desde esa terraza que promete muchísimo para el verano hasta la cocina a la vista; desde la calidez de las maderas hasta la amplitud del espacio, con gran distancia entre mesas; desde la cava de cristal de techo a suelo hasta la mesa del chef. Al frente de la cocina está el argentino Mariano Cid, biestrellado durante su paso por España. Cocina elegante, sin complicac...