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Mostrando entradas de abril, 2014

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Unos días en Aysén (iv): Mallín Colorado Lodge

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E l asfalto más cercano se encuentra a muchísimos kilómetros. La electricidad está presente la mayor parte del tiempo, pero no hay día que no se esconda durante un rato. Por supuesto, no hay rastro de señal de celular: un enlace satelital proporciona una débil y discontinua conexión a Internet desde el comedor. Un entorno de aislamiento idóneo para disfrutar de la naturaleza de Aysén. El Mallín Colorado Lodge ocupa una amplia superficie sobre una estrecha lengua de tierra que separa los lagos General Carrera y Bertrand, a unas cuatro horas al sur de Coyaique. Elevándose sobre el primero de ellos, con unas vistas magníficas a sus aguas turquesa, el edificio principal - que alberga el comedor y la recepción - y las cuatro cabañas para huéspedes se distribuyen entre los árboles de modo que prácticamente no se pueden ver las unas a las otras. En el silencio de la noche o del amanecer, la sensación es de una espléndida soledad. Las cabañas de madera tienen distintos tamaños, permitien...

99 Restaurante (Providencia): las cenas ya no son escondidas

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L a informalidad y cercanía de las cenas escondidas se ha trasladado a la parte alta de Providencia. Ese espacio único que se prolonga desde la cocina hasta la terraza a través de la barra y de las cristaleras, esa mesa de colorida madera ubicada al fondo que parece pedir a un grupo de desconocidos que se reúna a su alrededor, esa mirada sencilla pero eficaz a la cocina de producto dan al lugar un aire de bistró, de espontaneo restaurante de barrio que contrasta con la impersonalidad de buena parte de la oferta santiaguina. Provienen del Taller de Raíz o de Dugnad , entre otros. Han pasado por Boragó, Noma, Mugaritz o DOM. Y han dado el salto desde los departamentos “clandestinos” hasta el nuevo local en el ajetreado entorno de Los Leones. Igual que el entorno familiar se mantiene, también lo hace una cocina, la de este cuarteto de virtuosos, que huye de todo aquello que sea un estorbo para que el producto - especialmente aquel que no es tan obvio - se exprese. Sin renunciar, al con...