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Mostrando entradas de diciembre, 2010

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Resumen de un año diez

L anguidece diciembre y toca, inevitablemente, hacer balance. Repaso el archivo del blog y me doy cuenta - qué traidora es la memoria para la medida del tiempo - de que éste que termina ha sido un año trufado de experiencias gastronómicas de altura, un año que merece ser condensado en unas líneas, un año diez. Aquí queda lo más destacado de los últimos doce meses. En enero llega mi ansiado estreno en Casa Marcelo , en el transcurso de la XI Xantanza, durante la cual conocemos una de las sensaciones del año: la cociña miúda de Abastos 2.0 . En febrero descubro la que es una de las referencias bistronómicas en A Coruña, pese a su relativo poco tiempo en escena: la Casa de Comestibles de José María Jordán. Cerramos el invierno recuperando la memoria gastronómica de Galicia con Erundina en su Ateneo de Piñor (Ourense). Abrimos la primavera como el invierno, recuncando en la experiencia Marcelo-Abastos. Por San Antonio visitamos Lisboa en plenas fiestas. Probamos la sardinha call...

Ramón Freixa Madrid: una experiencia redonda

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E n ocasiones, sales de un restaurante con la sensación de que todo ha sido perfecto pero, al mismo tiempo, de que ha faltado algo, algo que no sabes cómo definir: ha faltado la emoción, la sorpresa, el pequeño golpe en uno o dos platos que, cuando el tiempo pasa, terminan marcando aquella cena. Debo confesar que cuando visito por primera vez un restaurante laureado acudo con ese temor a que todo sea técnicamente impecable pero salga echando de menos ese algo. Nada más lejos de lo que ocurrió en mi experiencia en el recientemente biestrellado Ramón Freixa Madrid, que a la postre fue una de las más completas de mi vida de blogastrónomo y que me dejó marcado por un plato sencillamente excepcional . Una sesión gastronómica en Ramón Freixa es integral, redonda. Empezando por el excelente servicio, diligente, solícito, sin atravesar nunca la fina raya que lo haría cargante. Siguiendo por la carta de vinos: monumental, se presenta en varios tomos con una oferta completa y variada y - algo de...

Mezzo

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L o descubrí en mi visita de hace un par de meses a Monvínic y me dejó maravillado. Escribía entonces: "Un vino ¡griego, de Santorini!. Se llamaba Apiliotis Mezzo y estaba hecho a base de uva Mandilaria. Excepcional, auténticamente. Vino naturalmente dulce cuyo proceso de elaboración le confiere una acidez que equilibra maravillosamente el dulzor tras los 18 meses en barrica." Del Apiliotis Mezzo sólo se hacen unas diez mil botellas de medio litro. Tras diez días secando al sol, las uvas pasan por la despalilladora y luego el vino envejece en la barrica de roble. Por lo visto, la técnica tiene poco de innovadora; para la Mandilaria, ya decía Isíodo en VII a.C.:"pon las uvas al sol diez días y diez noches y luego cinco a la sombra. Al sexto día, sirve el don de Dioniso en jarras, llénalas de alegría..." En fin, que encontré dónde comprarlo en Internet . Dieciséis euros la botella y te lo ponen en Galicia desde Grecia, algo que cuesta casi lo mismo que el vino. Y a...

El ritual del Retiro da Costiña (Santa Comba, A Coruña)

U n restaurante puede destacar por su cocina, por su innovación, por su decoración, por sus vistas, por su servicio, por ninguna o por varias de las anteriores. En la lejana Santa Comba, O Retiro da Costiña lo hace por casi todas las citadas, pero muy especialmente por el ritual asociado a lo que debe ser una visita como mandan los cánones al hogar de los hermanos García. La primera etapa de ese ritual es el descenso a la moderna bodega, en cuyo centro, a modo de altar, una solitaria mesa espera para albergar la ofrenda en forma de anchoas del Canábrico preparadas en la propia casa y servidas en aceite atemperado. Rodeados por las modernas vitrinas en las que se exhibe, ordenadamente numerada, la poderosa selección de vinos del restaurante, damos cuenta del aperitivo ayudados por un Sameirás 1040. Retornamos en el ascensor al acogedor comedor principal y pedimos el menú degustación, una propuesta de producto con las justas concesiones a la galería. Arrancamos con unas almejas presenta...

Una clase de Gin Tonic con el campeón de Galicia

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H ace dos fines de semana, docena y media de entusiastas asistimos en Vilalba a una jornada de exaltación de la gastronomía de la Terra Cha organizada por Colineta . Ya publicaré nuestra exclusiva experiencia con capones de Navidad y queso de San Simón en diversas curaciones, pero hoy os contaré la sesión que tuvimos tras la sobremesa con Alejandro Gómez, campeón de Galicia y subcampeón de España de Gin Tonic, y a la sazón titular del bar del Hotel Coto Real, en Rábade, donde tuvo lugar la demostración. A todos se nos quedó la boca abierta cuando, nada más entrar, observamos la alargada mesa sobre la que descansaban medio centenar de ginebras diferentes, numerosas frutas y especias y, formando cual ejército, varias docenas de botellines de tónica de diferentes marcas. Detrás de esa suerte de altar, Alejandro se preparaba para oficiar de maestro de ceremonias. Lo que siguió fueron más de dos horas en las que probamos una docena de combinaciones, siguiendo atentos las enseñanza...

Probablemente, el mejor plato que he tomado

E s la una de la mañana. Acabo de llegar al hotel después de una cena fantástica en Ramón Freixa Madrid. He venido paseando un buen rato, al frío soportable del diciembre madrileño. Pensaba en esas crónicas deportivas que titulan: "Sólo por el gol de XXXX (y aquí que cada cual ponga Messi, Ronaldo o Djalminha según sea culé, merengue o nostálgico de tiempos mejores en el Dépor) mereció la pena pagar la entrada". Ya escribiré el post sobre sobre el conjunto del menú, pero tengo que mencionar un plato que me maravilló. Era el del pescado, tras los snacks, el aperitivo, los dos entrantes y antes de la carne y los postres. Era un plato multiplato, un plato triplato, como casi todos los del menú. En el principal, corvina en su punto exacto con una crema dulce de boniatos y cítricos. Mar sutil, dulce y ácido. En un plato lateral, royal de erizos bajo barro, servido sobre el propio caparazón: también mar, pero intenso y amargo. En el tercer plato, yema de huevo a baja temperatura h...

Reivindicando la cuchara en Casa Pendás (Narón)

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P uente de mucha lluvia y de pantagrueliños pachuchos. Puente de largas tardes en casa. Menos mal que los abuelos se apiadaron de nosotros y vinieron a ocuparse de los pequeños durante unas horas, lo que nos permitió a la Sra. Foucellas y a un servidor visitar un local largo tiempo pendiente. Animados por la insistencia de Daninland y la muy reciente experiencia de Manolo y Sole , allá que nos fuimos a Casa Pendás. Casa Pendás pertenece al grupo Galicia Gourmand, un colectivo que fue presentado en el Forum Gastronómico de este año en Santiago y que vive fuera de la primer línea mediática que representa Nove . Los locales que yo conozco son recoletos, personales, casi familiares, y algunos rayan a un excelente nivel, como el muy recomendable hogar padronés de Quique Castillo, A Casa dos Martínez , o el paraíso rural de A Parada das Bestas , muy cerca de Palas de Rei. En línea con este último, casa de piedra lejos de todas partes y cocina personal, se encuentra Casa Pendás. Charlá...

Restaurante Dos Cielos (BCN)

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M e queda por relatar la última experiencia gastronómica de nuestra escapada a BCN, la del recientemente estrellado Dos Cielos. Y es que el restaurante de los hermanos Torres responde a los cánones de la guía francesa: muy buena cocina, por supuesto, pero también un servicio excelente y un local fantástico. La puesta en escena de Dos Cielos arranca de manera espectacular. Desde el amplísimo hall del ME by Meliá, en el que está ubicado, subes 24 pisos en el ascensor y llegas a la terraza al aire libre. Charlas con el chef, te sientas a tomar una copa de cava en la fresca pero apacible noche otoñal, sobrevuelas Barcelona a través de sus luces, te relajas con la música chill out. Terminado este primer acto, los propios Torres te reciben camino de tu mesa, ya que el acceso se produce a través de la cocina, en la que el equipo ya trabaja afanado para atender una elegante sala - blanca salvo el rojo suelo - con una decena de mesas que termina llenándose. Desde la nuestra contemplamos, allá a...