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Mostrando entradas de mayo, 2017

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

El Cerro

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Los visitantes recorren la animadísima Pío Nono, reflejo universitario del ambiente de Bellavista, hasta que se dan de bruces con la entrada al funicular, muy cerquita de La Chascona de Neruda, historia pura de Chile, literatura viva. Hacen la fila y suben, descubriendo poco a poco, entre los árboles, la inmensidad de Santiago. Una vez arriba, fotografían la infinita masa de edificios que se extiende hacia el sur, matizada por esa maldición gris que cubre la ciudad. Con seguridad sucumben al insoportable dulzor del  mote con huesillos que pervierte - turismo es turismo - el delicioso postre tradicional. Cuentan escaleras hasta que llegan al pie de la Virgen y, una vez más, retratan la abigarrada cuadrícula urbana. Quizás se sientan un rato a contemplar la vista entre el mar de gente. Es posible que caiga el sol tiñendo el cielo de rojo, si han elegido bien la hora. Y, por fin, obedecida disciplinadamente la guía de viajes, toman de regreso el funicular hacia el bullicio d...

Casa Alma: el sabor del Centro viaja a Recoleta

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Salvador Cocina y Café es un oasis dentro de las alternativas gastronómicas del centro de Santiago. Con el casi vecino Bar Nacional, enarbola la bandera de la chilenidad en la cocina, si bien Rolando Ortega, además, la trae al siglo XXI. Pero lo pequeño del lugar, lo ajetreado del barrio y las prisas de la hora de almuerzo en día laborable impiden que la experiencia sea completa. Quizás por eso, parecería que el emplazamiento de Casa Alma se escogió con una marcada carga declarativa. Por un lado, a unos pasos de La Vega, simbolizando que es el mercado el que determina la oferta del restaurante cada día. Por otro, en una preciosa casona entre Patronato y Bellavista que irradia calma, que invita a saborear el lugar tanto como la comida, en sus cuidadas estancias o en una terraza que promete cálidos atardeceres de verano. Pero vamos ya a lo que importa. La carta de Casa Alma es breve y directa. Media docena de entradas, otros tantos platos principales y un par de po...

Se vino La Calma a Santiago

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Bilagay. Lapa. Choro. Vieja. El Quisco. Caballa. Almeja. Ulte. Chigualoco. Corvina. Loco. Pejevieja. Erizo. Coquimbo. Rollizo. El Tabo. Chochas . Cochayuyo. Ostra. Sardina. Navajuela. Los Vilos. Calamar. Raya. Rollizo. Piure. Congrio. Cojinova. Quintay . Pejesapo. Cabrilla. Tunquén. Palometa. La costa central de Chile, desde Coquimbo a San Antonio. Tan generosa en opciones, tan fértil en producto como ignorada, incluso despreciada por el gran público. La magia de las caletas, de los artesanos que todos los días buscan lo mejor del mar, se materializa en esas palabras - desconocidas para tantos - que evocan sabor, frescura, otros tiempos. Gabriel Layera venía acercando a Santiago, por tiempo ya, las piezas que le entregaban los pescadores, nutriendo de mar a algunas de las referencias gastronómicas de la ciudad, como Naoki o Ambrosía . Desde hace apenas cinco días, ofrece directamente al público en La Calma la combinación del maravilloso producto que maneja con el aprendizaje a...

Macerado (Casablanca): fidelidad a los orígenes

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N o siempre es posible mantenerse fiel a los principios que llevan al éxito cuando este éxito te empuja al crecimiento. Y si esos orígenes están tan vinculados a una tierra, a su producto, al esmero en la selección de los proveedores que nutren tu despensa, la tarea incrementa su complejidad. Por eso es especialmente meritorio que en la casona que alberga Macerado se mantengan intactos los sabores de Casablanca. Visitaba Macerado por primera vez hace cuatro años . Escribía entonces que la suya era una cocina de terroir , de expresar lo local, lo mucho bueno que hay en las tierras y en la costa cercanas, empezando por los vegetales de su fértil chacra. Y, afortunadamente, esa cocina sigue ahí. Las espléndidas chalotas maceradas no acompañan el carpaccio de res con mostaza casera, lo protagonizan llenando poderosamente la boca: todo un símbolo de identidad. Y es que, desde entonces, Macerado se ha instalado en el precioso marco de la cercana Viña Vistamar y también en la algar...