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Mostrando entradas de mayo, 2013

NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

El menú perfecto

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D e vez en cuando apetece escribir un post que resuma las experiencias vividas, que permita hacer memoria y regocijarse en los buenos momentos pasados. Lo típico es hacerlo cuando acaba un año ( no estuvo nada mal 2012 , ahora que lo repaso). Pero cualquier excusa es buena. Hoy, por ejemplo, tengo ganas de recordar lo mejor de lo que he podido probar en este año de restaurantes chilenos. No están todos los que son, claro. Falta la excelente entraña del Cívico o el lomo vetado del Ox; el magnífico sashimi del Hanzo; el sabrosísimo anticucho de corazón de la Esquina de Dioses . Pero quiero recordar platos en los que la mano del cocinero es decisiva. Tampoco están algunas de las delicias de Ciro Watanabe en su Osaka o esos platos del mar de Xabier Zabala en Infante 51 . Pero no siempre tengo la cámara a punto y me parece que este post requiere necesariamente imágenes... Así que empecemos con ese imaginario menú degustación perfecto. Un menú diez con diez platos (en Chile diríamos un menú...

Alegre (Valparaíso): juego de equilibrios en el palacio

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V alparaíso es una ciudad fascinante. No me canso de visitarla. Pero es que, además de sus colores y sus calles , estoy descubriendo una oferta gastronómica cada vez más interesante. Primero fue el Pasta e Vino. Después, los espectaculares pescados del Espíritu Santo . Más recientemente, la audaz cocina de un joven, Sergio Barroso, que pasó por El Bulli y ahora sienta cátedra en Alegre, el restaurante del espectacular hotel Palacio Astoreca . Un almuerzo en Alegre debe partir necesariamente en su terraza, disfrutando de un pisco sour mientras se contempla el Pacífico allá abajo. Después, ya en el comedor, se puede optar por la carta o por dos menús degustación, de los cuales escogimos el largo. Como había un marcado predominio de productos del mar, lo acompañamos con el Espino Chardonnay de William Fevre. Vayamos, sin más preámbulos, al menú. Tras una filopizza para abrir boca, llegó una sucesión de platos de altísimo nivel, en su mayoría de marcado carácter chileno - Serg...

El discreto encanto de Ambrosía

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M uchas y muy buenas cosas había leído sobre este restaurante, lo que no dejaba de sorprenderme teniendo en cuenta que apenas lleva un par de meses abierto. Era obligatorio visitarlo, por tanto. Y pude comprobar que, efectivamente, la cocina de Carolina Bazán y el encanto de un local que transmite la sensación de encontrarse en casa - de hecho, es una casa reformada - contribuyen a conformar una experiencia muy notable. Sentados en una zona separada del abierto comedor principal - las viejas fotos colgadas de la pared con ladrillo a la vista, las mesas de madera en esa suerte de ancho pasillo que conduce al reservado - optamos por compartir varios platos para formarnos una idea general de la propuesta de Ambrosía. Y como soy de los que cree que la parte inicial de la carta es la que más define a un cocinero, nos hicimos nuestro propio menú degustación a base de cuatro entradas que fuimos compartiendo. Para empezar, unos erizos al matico, con su puré de cebolla y perejil. P...

Zabo: sushi & cócteles sobre los tejados de Bellavista

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P ara disfrutar de una gran velada gastronómica es necesario, desde luego, que el restaurante - su cocina, pero también su servicio, su carta de vinos o su decoración - esté a la altura de las circunstancias. Pero no es suficiente. El comensal tiene que poner de su parte. Tiene que ir dispuesto a disfrutar, con ganas de contribuir a esa experiencia, casi a esforzarse por darle réplica a las propuestas del chef; como mínimo, la curiosidad por conocer y explorar debe estar a flor de piel. Aunque no siempre uno tiene el cuerpo preparado para ello. Hay veces en las que simplemente apetece pasar un rato relajado, en un lugar agradable, con comida sencilla, conocida, que no va a exigir esa actitud alerta pero que va a entregar suficiente satisfacción. Para esos días menos exigentes, Zabo Bellavista (el local original se mantiene en Lastarria) es una opción idónea. La terraza del segundo piso es realmente acogedora. El sol brilla desde lo alto del Cerro llenando de cálida luz el espacio: ...