NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

Imagen
Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

La inmensidad vitivinicola del Alto Douro Vinhateiro

Para los que estamos acostumbrados al minifundio extremo de las denominaciones de origen gallegas, en las que una hectárea es un mundo, las inmensas extensiones de viñedo del Alto Douro Vinhateiro son motivo de asombro permanente, a medida que el coche serpentea por las estrechas carreteras que se retuercen subiendo por las colinas y bajando de nuevo hacia el río.

Creo que las fotos que acompañan en post son suficientemente elocuentes. Me centraré en daros algunas indicaciones sobre una posible ruta en coche para una jornada, dado que la información al respecto es más bien escasa (o yo no he sabido encontrarla). No es el recorrido que nosotros hicimos, pero sí el que haríamos ahora.

Llegando de Oporto, el paisaje se torno espectacular en el descenso desde Mesao Frio hasta Peso da Régua, la capital de la región Patrimonio de la Humanidad. Ya en la orilla sur del río, la carretera discurre casi a ras de agua hasta Pinhao. A mitad de camino, en Folgosa, el restaurante DOC de Rui Paula se cuelga sobre el Duero: éste es el sitio para detenernos a comer cuando llegue el momento.

Desde Pinhao hay que subir hasta Casal de Loivos para gozar de una nueva panorámica desde la altura, en esta ocasión de un recodo del río sobre este pequeño pueblo, en el que destacan los azulejos que adornan la estación del tren. Seguimos la ondulante carretera hacia arriba, perdidos en un mar de viñas que se tornan olivares a medida que ganamos altura, para luego descender de nuevo hacia Pinhao.

El último tramo a recorrer es EL que asciende desde el Duero, poco antes de Pinhao, hasta Sao Joao de Pesqueira. De nuevo serpenteantes carreteras y ondulantes colinas plagadas de miles de verdes, salteada ocasionalmente por el blanco de las Quintas. Merece la pena seguir hasta Sao Salvador do Mundo: al final del Vía Crucis, gran panorámica sobre una de las presas que jalonan el río en esta zona.

Sobre qué quintas visitar, ya os buscáis vosotros la vida... ;-)


Comentarios

  1. Este año no hay concurso picadillo???

    El Hedonista Ilustrado.

    ResponderEliminar
  2. jeje lo de solo para tomar cerveza en el Shis me suena mucho ;)

    ResponderEliminar
  3. Hedonista, pues no he leído nada al respecto.

    Andrés, para que veas que hago caso a mis fuentes, aunque un buen blogger comprueba las cosas por sí mismo :-)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Deixa o teu comentario...

Entradas populares

Restaurantes coruñeses: ranking 2008

¿Dónde tomarse un buen gin tonic?

¿El mejor asador de Coruña?