NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao

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Se David Mella traballara en NaDo diría: “Somos o puto verán, irmão”. Verán xantamos hoxe. Bonito, tomate, boquerón, escarola, sardiña*, pementos de Padrón, mexillóns, lumbrigante... Mola a nova estrutura de menús de NaDo. Hoxe foron os grandes clásicos - caeu a vieira con holandesa, por suposto; e, por suposto, tamén o flan - e peixe á grella para rematar a función: un tremendo rodaballo que ben podería ter sido un ollomol. Bos viños na carta: escollemos o fantástico Acios da Xesteiriña e unha pineau d’aunis do Loira, Galicia en Francia. Dicía Iván Domínguez : “Como non me decatara antes.” Iso, como non se decatara antes... 😉 (*) Mira que son pouco de gilda, pero esta... Ver esta publicación en Instagram

Restaurante Hanzo (Santiago): un nikkei de nivel

Según leo, Emilio Peschiera fue uno de los primeros embajadores de la cocina peruana en Chile cuando hace más de veinte años abrió un clásico de Santiago en uno de sus clásicos barrios: El Otro Sitio de Bellavista. Más de dos décadas después, regenta varios locales en la ciudad, entre ellos dos de corte muy personal. Por un lado, el Restaurant Emilio, peruano contemporáneo que ya es uno de mis favoritos (habrá post más adelante). Y, de reciente apertura y pegado al anterior, el nikkei Hanzo, que hoy visité con la Sra. Foucellas y los pantagrueliños.

Hanzo comparte interiorismo con su vecino Emilio: amplio, espacioso, luminoso y moderno. Al fondo, la barra de Sushi - al frente de la cual está Eduardo "Lalo" Fujihara - domina el escenario marrón, rojo y negro, en el que se cuida desde la vajilla hasta las servilletas.

Comenzamos el almuerzo por el lado japonés de la oferta, unos notables cortes de sashimi: salmón, atún y una magníficamente tersa corvina. Para continuar, nos volvimos a este lado del Pacífico con un estupendo tiradito de ostiones (vieiras), con salsa yuzu, lima y shiso. De nuevo sutileza en la textura bien equilibrada por el acompañamiento. Y, para cerrar, un tataki de atún. En concreto, un Atirashi Tataki en el que el atún se prepara en la parrilla, lo que le da un especial sabor.

El apartado dulce consistió en una tempura de queso con helado de mango, que estuvo al nivel de los platos salados. Acompañamos el almuerzo con una copa de Chardonnay en mi caso y una cerveza la Sra. Foucellas. Pagamos por lo citado y un par de cafés 45.000 pesos (unos 75 euros).

Una opción apreciable, desde luego, la de Hanzo. Me quedo con ganas de regresar para probar los platos calientes. Lo haré, sin duda.

[Restaurante Hanzo / Monseñor Escrivá de Balaguer 5970 - Vitacura / Ubicación]

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