NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao
Agora que estamos de volta en Galicia, vamos tratar de ordear os contidos aqui, para non deixar só nas redes.
Y, efectivamente, la experiencia fue muy notable. Empezando por el local, pequeño para lo que son los estándares santiaguinos y con una decoración simple y acogedora, la luz muy tenue que invita a disfrutar de la cena en voz baja. Y siguiendo por la carta, una propuesta de productos y sabores, de preparaciones tradicionales de la gastronomía criolla peruana.
Arrancamos con una revelación para mí. Nunca había probado corazón de vaca. Hasta que llegó a la mesa el anticucho de corazón, absolutamente delicioso. El corazón se filetea y se marina, sazonado con un toque picante, y se pasa a la parrilla servido en una brocheta. Fantástico, puro sabor y pura ternura.
Seguimos por la vía tradicional. Llega a continuación un tiradito de salmón en salsa de ají amarillo, sobresaliente el pescado con su grasita entreverada. Y luego una causa de caballa (foto que abre el post), nuestro primer encuentro en Santiago con este pescado azul: sabrosa y fresca.
Para cerrar, el plato menos llamativo del conjunto. Unos spaghetti a la huancaína - una salsa a base de ají amarillo y queso fresco - coronados por un tiernísimo lomo liso. Un cierre a la parte salada de la cena que dejaría paso a una magnífico suspiro limeño, dulce dulcísimo, como tiene que ser.
La cena la acompañamos con un par de pisco sours y después una cerveza y una copa de chardonnay. Un par de cafés para terminar. La cuenta ascendió a 36.000 pesos (algo menos de sesenta euros), lo que arroja una relación calidad-precio muy buena.
En fin, absolutamente recomendable este proyecto de Alexander Dioses. Cocina sincera, tradicional, de raíces y de producto, sin parafernalia innecesaria, en un local agradable y a un precio contenido.
[Esquina de Dioses / Constitución 143, Bellavista - Providencia / Ubicación]
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