NaDo (A Coruña): somos o verán, irmao
Agora que estamos de volta en Galicia, vamos tratar de ordear os contidos aqui, para non deixar só nas redes.
Pero las penas con el estómago cuidado son menos y, afortundamente, no muy lejos del monasterio nos encontramos Casa Juan; y, en Casa Juan, su cocido. Fachada de piedra, diminuto comedor con apenas media docena de mesas, trato familiar, Casa Juan es una de las joyas gastronómicas actuales gallegas y uno de los ejemplos de abandono del sferificador y reivindicación del puchero y de las pausadas horas de cocción.
El cocido es clásico, sin novedades, de ahí su valor: lacón, grelos (los mejores del mundo, los de Monfero, dicen), patatas, garbanzos, costilla, ternera, panceta, chorizos, botillo... De postre, requesón casero y queso con membrillo. Dejemos a la vista y a la imaginación el resto.
No me resisto a apuntar que las fotos de este artículo las aportó un jubilado, que siguiendo los consejos de su hijo blogastrónomo, se dedica, no sólo a comer cocidos para valorarlos gastronómicamente, sino a fotografiar las fuentes con su reflex digital. ¡¡¡Ayyyyyy, el abuelito friki!!!
ResponderEliminarExcelente pista, que algún dia se terá en conta.
ResponderEliminarEu descubrín este sitio por casualidade hai tempo e quedamos absolutamente alucinados.
ResponderEliminarCon permiso de los de Ordes (lo de los grelos, digo).
ResponderEliminar;-)
Ben pero sin botar foguetes...
ResponderEliminarQuizais un pouco menos de cantidade e un pouquiño máis de calidade e xeito.
Mmmmmmmmm, tendré que ir a valorarlo por mí mismo. Queda anotado para el invierno.
ResponderEliminarLa barra no tiene ningun interes. Sitio frio como el trato recibido. No dan pincho. A evitar.
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