A caldeirada de raia de Taberna Beade (Paderne)

Imaxe
Pasado o cruce da N VI (négome a chamala N 6) en Coirós, corredoiras arriba en dirección a Paderne, xa ía matinando na carne asada de Taberna Beade e nalgún dos viños vellos de Ribeiras de Armea , a lingua feita auga. Poucos minutos despois, Josiño sacaba* unha agudelo de 2018, crianza biolóxica, pequena xoia, unha mostra máis do potencial de Betanzos e do crack que é este home. E na pota de porcelana, tralos boqueróns e as luras de potera ben fritidas, o xarrete que se desfai na boca, os pementos. Moito se fala das cores do chuletón, moi pouco das da pataca confitada: pequena, redonda, feita ben amodo, amareliña do azafrán por fóra, branquiña por dentro, melosa, sabedeira. Porén, o cadro foise ao carallo. Foi a raia, a caldeirada de raia. Non sei como fixo Ivett, pero estaba de impresión: carne tersa, branca, aveludada; peixe e preparación humildes roubando todo o protagonismo da boa feitura que tiñan. Tremendo. Pouco valoramos termos lugares así. Casa de comidas que mantén...

Ortegal (ii)

La villa más importante de la comarca de Ortegal es Santa Marta de Ortigueira, conocida por su veraniego festival de música folk, que concentra a decenas de miles de personas; aparte de esto, no da para mucho más de un paseo por la zona del puerto deportivo.

Pero a escasos minutos de Ortigueira, saliendo hacia el norte, tenemos la playa de Morouzos: más de dos kilómetros de arenal complementados por una extensa zona dunar y un pinar ideal para la siesta o la comida. Desde cualquier punto de la playa se puede contemplar el cabo Ortegal y sus famosos aguillóns.

Playa de Morouzos Playa de Morouzos

Continuando hacia el norte, muy cerca, se encuentra la península de Espasante. En el istmo, la pequeña aldea marinera, de casas blancas y calles estrechas, rodeada de sendas playas; al sur, la de la Concha, con la forma que indica su nombre y de aguas muy tranquilas; al norte, San Antón, abierta al oleaje y albergue de surfistas. A mí, particularmente, me gusta más la primera; permite, además, caminar por el paseo marítimo que circunda toda la villa hasta su recoleto puerto.

Puerto de Espasante Playa de La Concha

Atravesando el pueblo hacia la cabecera de la península, llegamos a la Garita de Vela, desde cuyas inmediaciones tenemos las - probablemente - mejores vistas de los ya citados aguillóns de Ortegal.

Ortegal desde Garita de Vela Ortegal desde Garita de Vela

Todavía más al norte, la costa se va escarpando, dando como resultado pequeñas calitas de difícil acceso rodeadas de acantilados de una magnitud ya respetable; furnas, o salientes rocosos en los que el mar se estrella formando espéctáculos de espuma; y playas de mayor envergadura, como la de O Picón. Se accede a la misma tras bajar una escalinata de madera con 130 escalones, tal es el desnivel desde la carretera, pero merece la pena: altos acantilados, arena fina, agua limpia y poca gente; eso sí, hay que tomar precauciones para el baño por el fuerte oleaje reinante.

Playa de Picón Playa de Picón

Llega el momento de comer: no abunda la oferta gastronómica de calidad en la zona; quizás podríamos tomar como referencia el Orillamar, en Espasante, para comer todo tipo de criaturas de la ría asomados a la playa de San Antón, aunque debemos pagarlo. Una buena base para las excursiones por Ortegal es la Aldea Rural Lamacido, a la que dedicaremos un monográfico más adelante.

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