A caldeirada de raia de Taberna Beade (Paderne)

Imaxe
Pasado o cruce da N VI (négome a chamala N 6) en Coirós, corredoiras arriba en dirección a Paderne, xa ía matinando na carne asada de Taberna Beade e nalgún dos viños vellos de Ribeiras de Armea , a lingua feita auga. Poucos minutos despois, Josiño sacaba* unha agudelo de 2018, crianza biolóxica, pequena xoia, unha mostra máis do potencial de Betanzos e do crack que é este home. E na pota de porcelana, tralos boqueróns e as luras de potera ben fritidas, o xarrete que se desfai na boca, os pementos. Moito se fala das cores do chuletón, moi pouco das da pataca confitada: pequena, redonda, feita ben amodo, amareliña do azafrán por fóra, branquiña por dentro, melosa, sabedeira. Porén, o cadro foise ao carallo. Foi a raia, a caldeirada de raia. Non sei como fixo Ivett, pero estaba de impresión: carne tersa, branca, aveludada; peixe e preparación humildes roubando todo o protagonismo da boa feitura que tiñan. Tremendo. Pouco valoramos termos lugares así. Casa de comidas que mantén...

Tres notas de la semana

La semana de la II Xantanza no es rácana en acontecimientos gastronómicos, todos ligados con el trabajo: un restaurante con potencial, un postre memorable y una laconada para apuntar. Veamos.

El martes como en Santiago, en A Viña de Xavi [San Pedro de Mezonzo, 5 / 981.940071 / Ver en Tagzania]. Una reunión de trabajo intensa, los sentidos al 90% en la conversación. Con el otro 10% de la vista me basta para confirmar que el local no basa su oferta en la decoración. Pero ese mismo porcentaje del gusto y del olfato, entre tira y afloja negociador, permite apreciar la propuesta de pulpo salteado, probar las buenas zamburiñas y disfrutar algunos bocados de la milhoja de foie y queso de cabra. Mis compañeros comensales hablan muy bien de su lomo de bacalao sobre cama de verduras, con una presencia francamente atractiva. Será necesario regresar en otras circunstancias.

El jueves toca comer de urgencia muy cerca de Lavacolla, y elegimos el Ruta Jacobea. Como los comensales - compañeros de trabajo venidos de Madrid - no son gallegos, toca repasar lo esencial: almejas, pulpo, empanada de zamburiñas, lubina al horno con grelos. Pero qué impresión me llevé con la tarta de tres chocolates: qué manera de llenar la boca, de acariciar el paladar con cada porción. Sólo ella justifica toda la comida.

Por fin, el viernes llega la laconada con los compañeros de oficina. Tenía verdadera curiosidad por conocer si el cambio de local, abandonada la entrañable casa de comidas de toda la vida, iba a ir en perjuicio de la relación calidad precio de la mítica Casa Cuba [Alcalde Puga y Parga, 4 / 981.232412 / Ver en Tagzania]. Y, desde luego, por lo que se refiere a las laconadas nada ha cambiado, salvo el sabor añejo del entorno. Permanece la sopa del cocido, de estrellas; la cacheira, que llega partida a la mitad a la mesa; el botelo y el fantástico lacón; la patata en su punto de cocción y el amargo grelo; las orejas y las filloas, con azúcar, miel o nata; el vino de la casa; el café de pota y el chupito; la abundancia. Y todo por 19 euros. Seguramente la mejor opción en la ciudad.

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