A caldeirada de raia de Taberna Beade (Paderne)

Imaxe
Pasado o cruce da N VI (négome a chamala N 6) en Coirós, corredoiras arriba en dirección a Paderne, xa ía matinando na carne asada de Taberna Beade e nalgún dos viños vellos de Ribeiras de Armea , a lingua feita auga. Poucos minutos despois, Josiño sacaba* unha agudelo de 2018, crianza biolóxica, pequena xoia, unha mostra máis do potencial de Betanzos e do crack que é este home. E na pota de porcelana, tralos boqueróns e as luras de potera ben fritidas, o xarrete que se desfai na boca, os pementos. Moito se fala das cores do chuletón, moi pouco das da pataca confitada: pequena, redonda, feita ben amodo, amareliña do azafrán por fóra, branquiña por dentro, melosa, sabedeira. Porén, o cadro foise ao carallo. Foi a raia, a caldeirada de raia. Non sei como fixo Ivett, pero estaba de impresión: carne tersa, branca, aveludada; peixe e preparación humildes roubando todo o protagonismo da boa feitura que tiñan. Tremendo. Pouco valoramos termos lugares así. Casa de comidas que mantén...

Templos de la fast food neoyorquina (iii): Corner Bistro

Casi todas las guías y revistas que habíamos leido antes del viaje citaban el Corner Bistro como un lugar que aunaba un cierto encanto tradicional y una fantástica hamburguesa. Por tanto, era necesario que lo visitásemos, y así lo hicimos en un lluvioso mediodía de sábado, en el que las calles del West Village lucían casi desiertas.

El local, efectivamente, tiene más pinta de bar de cualquier road movie americana que de otra cosa, barman con look de Kris Kristofferson incluido. Junto a la barra, apenas cuatro mesas bajo los amplios ventanales que dejan pasar la luz tamizada por los árboles del Village.

El Corner Bistro tiene una amplia selección de cervezas de barril, la gran mayoría estadounidenses. Y tiene la Bistro Burger ($6.75), impresionante trozo de carne con ese queso amarillo intenso, casi naranja, que tanto gusta por allí, aros de cebolla crudos, un par de rodajas de tomate y retorcido bacon crujiente. Con esos mimbres estaba buena, desde luego, pero para mí no tanto como la del Burger Joint. Quizás por su excepcional toque de grasientez, esta última resultaba más jugosa que la del Bistro .

En fin, de todos modos no dejéis de pasaros por el Corner Bistro. Su ambiente América profunda es digno de ser observado - el neoyorquino medio leyendo los deportes de su tabloide, con un ojo en la gran pantalla que da el partido de baseball, mientras Kris Kristofferson le sirve una nueva Bud -, está en el corazón del barrio más agradable de Manhattan y la hamburguesa merece la pena.

[Corner Bistro / 331W 4th St, West Village / Ubicación]

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