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Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Caminando por las Terras de Ulloa

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A provechamos nuestra estancia en A Parada das Bestas para dedicarle la soleada mañana de noviembre a conocer algunos de los muchos sitios que merecen la pena en las Terras de Ulloa. Concretamente, nos acercamos al Castelo de Pambre y remontamos Ulla arriba hasta los Torrentes de Mácara. Ver mapa más grande El Castelo de Pambre fue levantado en el s. XIV, por uno de los señores de Ulloa. Es uno de los pocos castillos gallegos que sobrevivió a las revueltas de los irmandiños , un siglo más tarde. En la actualidad se encuentra en manos particulares y me temo que no es nada fácil visitarlo. Hay que contentarse con dar un paseo por el camino que recorre la finca y admirar las maravillosas vistas.   Apenas a un par de kilómetros del castillo carretera abajo, justo antes de cruzar un puente, se ve un cartel que indica que estamos cerca de los torrentes de Mácara. Unos centenares de metros después, ya caminando, comenzamos a oir el fluir del río. Los torrentes de Mácara son z...

A Parada das Bestas (Palas de Rei, Lugo)

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M uchas cosas había leido sobre A Parada das Bestas [Pidre - Palas de Rei, Lugo / Ubicación ] y todas buenas: en Capítulo 0 , en ACTIC , en el Gourmet . Aprovechando la coyuntura de la VII Xantanza - pantagrueliños a buen recaudo todo el fin de semana -, allá que nos fuimos a cenar, dormir y comer. Un examen a fondo, vaya. La casa A Parada das Bestas es, en realidad, un pequeño conjunto de edificaciones tradicionales que se abren a una carballeira que debe de ser una gozada para dormir la siesta en las pesadas tardes de verano. El edificio principal es el de las estancias comunes - estupenda lareira - y las habitaciones. Austeras pero encantadoras, la nuestra estaba justo encima de la lareira, lo que le otorgaba un encanto añadido. Enfrente, el restaurante y la cocina. De piedra, con unas diez mesas y un gran ventanal, es el teatro en el que degustar las creaciones de Suso y María. Sobre los alrededores, interesantísimas las Terras de Ulloa, ya tocará hablar en otro pos...

Los colores de la VII Xantanza

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V erde. O Cebreiro, en todo lo alto, con León a un lado y Galicia al otro. Pasada la media mañana, bajo un espléndido sol otoñal, el cielo raso, qué mejor forma de empezar la jornada de la VII Xantanza de Blogastrónomos, la del segundo aniversario. Dorado . Congregados todos los blogastrónomos en el punto de encuentro de As Nogais, partimos en caravana hacia Nullán. Por el camino, tortuoso, revirado, disfrutamos de los colores de los soutos que pueblan esta zona de los Ancares. Blanco . El color del queso do Cebreiro casi recién hecho que pudimos degustar tras la visita a la queixaría Xan Busto . Verónica, paciente, nos explicó el artesanal proceso de elaboración de sus piezas; contestó a todas las preguntas con las que le bombardeamos; aguantó, estoica, flashes y cámaras obsesionadas con sus gestos. Rojo . La casa rural A Lareira fue el lugar escogido para la comida: un menú de caza en su época, en su entorno. Pero estando en Lugo, en la montaña, no nos iba a resultar tan ...

Restaurante Gómez (Arteixo, A Coruña)

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H ace unos días, un lector publicaba un comentario recomendando el Gómez. Tras leerlo, pensé: "si hay gente que se fía de lo que yo escribo aquí, ¿por qué no iba yo a fiarme de lo que publica un lector, por muy anónimo que sea?". Así que, en la primera oportunidad que me surgió, el pasado viernes me fui a cenar al Gómez. La llegada al Restaurante Gómez [Av Finisterre, 87 Arteixo / 981.601062 / Ubicación ] genera sensaciones contradictorias. Por su decoración, moderna - modernidad que se corrobora cuando se lee la carta -, podría responder a un prototipo de nuevo restaurante en la zona de moda de la ciudad. Pero su ubicación en la carretera general que une A Coruña con Arteixo, localidad del área metropolitana de marcado carácter industrial, justo enfrente de uno de los polígonos empresariales más grandes de Galicia, no se corresponde para nada con lo anterior. Por lo que he podido averiguar, al frente de la cocina está Suso Rodríguez, ex chef de El Remanso, también muy cer...

Blogastrónomos hiperactivos

A los que tenemos menos capacidad de sacar adelante cosas, la hiperactividad de algunos blogastrónomos nos admira. Recientemente nos hemos encontrado con la materialización en la web de los nuevos proyectos de dos de los más inquietos del grupo. A la vuelta del verano, el Gourmet de Provincias lanzaba Petroglifos de Galicia , un blog de divulgación del arte rupestre en gallego, porque, en sus propias palabras, "sólo protegemos lo que valoramos y sólo valoramos lo que conocemos". Por otro lado, la semana pasada Manolo Gago ponía en marcha un proyecto que combina dos de sus pasiones: el buen vino y la divulgación de lo mucho relevante que hacemos por estas tierras. The Wine Codex es una guía independiente de vinos gallegos y españoles, escrita en inglés y con la innovadora idea de construir las notas de cata a base de tags , presentándolas en su página de inicio con la correspondiente nube. En fin, señores, dos nuevos atractivos proyectos en la blogosfera: suerte a ambos.

El pincho de cocido del San Marcos

Y para comer, Lugo. Una gran verdad, a la que se podría añadir: y para tomar pinchos, también. Lugo es, sin duda, la ciudad gallega con mejor compañía para las consumiciones en los bares, tanto al mediodía como por la noche. La semana pasada tuve una reunión de trabajo intramurallas que terminó a eso de la una y media, en pleno apogeo del aperitivo, y lo pude comprobar una vez más. En la calle San Marcos, el bar del mismo nombre [ver ubicación ] estaba abarrotado de gente, apiñada alrededor de la barra. Pedimos nuestro corto de cerveza y nos ofrecieron los pinchos: tortilla, guiso de chipirones, cocido. No nos equivocamos eligiendo este último: su generosa cazuelita de barro, con las habas, el lacón, el chorizo, la verdura, la oreja. Asombroso. ¡Y todo por un euro! Os recuerdo, para los que no frecuentéis la zona, que fenómenos similares han sido observados en Sada, no muy lejos de Coruña.

VII Xantanza: una nueva aventura temática

U na vez más, el Gourmet de Provincias anuncia convocatoria de lo que ya es una tradición más que consolidada: la VII Xantanza de los blogastrónomos tendrá lugar el próximo fin de semana, por primera vez en tierras lucenses. Siguiendo el hilo de las xantanzas temáticas - tras la de la lamprea y la del Ribeiro -, Makeijan nos ha organizado una jornada dedicada a la caza, en plenos Ancares. Perdiz, jabalí, corzo, queso de O Cebreiro al frío de noviembre en la montaña. Y, para redondear el fin de semana, a título particular me acercaré por otro de los destacadísimos lugares de la provincia. Ya iremos contando...

Duelo al aperitivo

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H ace unos días surgía un apasionante debate a propósito del premio concedido a Bonilla por sus patatas. Como buen blogastrónomo, no me quedaba sino hacer frente a mi ignorancia y plantear el duelo: las coruñesas Bonilla a la vista frente a las lucenses Patatotas. Ahí es nada. Dispusimos la escena. Una mesa a la hora del aperitivo. Unas cuantas cervezas (Estrella Galicia, por supuesto). Un par de boles. Una bolsa de cada una de las contendientes. Y un hambriento grupo de especialistas dispuestos a dilucidar. A la vista, las Patatotas se llevan el primer asalto. Menos perfectas, menos brillantes, menos redondas: más patatas. En mano, me quedo con las Bonilla; no sé si es el aceite de oliva frente al vegetal, pero son más suaves, menos aceitosas. En boca, el crujir de las Patatotas - menos finas - es mayor; pero en paladar, las Bonilla son como más refinadas, más delicadas, menos "contundentes", en palabras de una de las expertas. En fin, que tengo que mojarme y lo hago: me...