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Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Restaurante Hanzo (Santiago): un nikkei de nivel

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S egún leo, Emilio Peschiera fue uno de los primeros embajadores de la cocina peruana en Chile cuando hace más de veinte años abrió un clásico de Santiago en uno de sus clásicos barrios: El Otro Sitio de Bellavista. Más de dos décadas después, regenta varios locales en la ciudad, entre ellos dos de corte muy personal. Por un lado, el Restaurant Emilio, peruano contemporáneo que ya es uno de mis favoritos (habrá post más adelante). Y, de reciente apertura y pegado al anterior, el nikkei Hanzo, que hoy visité con la Sra. Foucellas y los pantagrueliños. Hanzo comparte interiorismo con su vecino Emilio: amplio, espacioso, luminoso y moderno. Al fondo, la barra de Sushi - al frente de la cual está Eduardo "Lalo" Fujihara - domina el escenario marrón, rojo y negro, en el que se cuida desde la vajilla hasta las servilletas. Comenzamos el almuerzo por el lado japonés de la oferta, unos notables cortes de sashimi: salmón, atún y una magníficamente tersa corvina. Para continua...

Restaurante Pailalén (Cajón del Maipo)

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A las mismas afueras de Santiago, el río Maipo serpentea entre las estribaciones de los Andes formando el conocido como Cajón del Maipo. A medida que te acercas a las moles de la Cordillera - ya los caminos de tierra - el paisaje se va tornando espectacular, y más en esta época de nieves. Poco antes de que el asfalto sea solo un recuerdo, elevado varias decenas de metros sobre la carretera (de hecho, no se puede llegar en coche al mismo: te trasladan en una furgoneta 4x4), aparece el restaurante Pailalén con su arquitectura de domo, compartiendo espacio con el Observatorio del mismo nombre. El entorno es absolutamente magnífico. En el exterior, las moles rocosas - blancas sus cimas - hacen insignificante cualquier obra humana. El interior - piedra, madera, chimenea, la cúpula en la que por la noche se proyecta el cielo estrellado - palidece ante las vistas que entran por los enormes ventanales. Uno no espera encontrar este tipo de cocina en una zona tan remota. Porque Pailal...

Gantry Plaza State Park

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P arece mentira. Hace ya más de tres meses del viaje a Nueva York y apenas un mísero post . Esto del exilio chileno me hace tener muy desatendido el blog, pero prometo ir recuperando ritmo en las próximas semanas. Repetir viaje tiene la gran ventaja de que pierdes la tensión por visitarlo todo. Te relajas y te limitas a pasear, sin rumbo, por las zonas que más te apetecen en un momento dado. Y, además, tienes la posibilidad de conocer lugares fuera de los circuitos principales, que en Nueva York son no pocos. Uno de ellos es un recientemente - hace más de diez años, en realidad - habilitado parque en Queens, el Gantry Plaza State Park [ ubicación ]. Aunque lo de Queens suene lejano, en realidad este parque se encuentra a tan solo una estación de Metro de Grand Central Station: a cinco minutos, por tanto, del puro meollo de la cuestión. La recompensa para el que se acerque hasta allí son unas vistas que quitan el hipo sobre el Midtown de Manhattan. Al frente, del otro lado del río,...

Los colores de Valparaíso

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L a deliciosa decrepitud de Oporto. Ese es el título de un post que escribía hace unos meses a la vuelta de una breve escapada por la ciudad portuguesa. Título que no logré quitarme de la cabeza en ningún momento de la soleada jornada de otoño que dediqué a subir y bajar por los cerros de Valparaíso. Porque esa misma sensación de exquisita decadencia, casi ruina en algunas zonas, es la que alimenta la visita por la villa porteña. Valparaíso fue el principal puerto del Pacífico a principios del XIX. Ese hecho, junto a su peculiarísima geografía – una bahía acordonada por 42 cerros, por los que trepan desordenadas, caóticas, ansiosas por llegar a la cumbre miles de pequeñas casas de vivos colores – conforman un entorno urbano poco menos que imposible de describir con palabras o fotos. El Barrio Puerto, al pie del Cerro Artillería, es el mejor reflejo del ambiente portuario que se respira por toda la ciudad, bulliciosa y concurrida. Ambiente que se torna en cosmopolitismo...

El mejor banco del mundo... está en Ortegal

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D espués de un mes y medio lejos de Galicia, tenía un fin de semana para disfrutar de la tierra con la familia: el último en mucho tiempo. Elegimos Ortegal, una de las zonas menos explotadas para el turismo y, quizás por eso, una de las más bellas. Aprovechamos para recorrer lugares ya conocidos – recogidos en este post y en este otro – y para conocer otros nuevos. Os cuento lo que fueron esas apenas treinta y seis horas. La primera parada, a media mañana, fue la inmensa soledad de la Praia de Morouzos, en Ortigueira. La niebla que protagonizaría la tarde bajaba ya por Ortegal, pero los aguillóns todavía permanecían visibles a lo lejos. Tras pasear un buen rato por el desierto arenal, tomamos rumbo a O Barqueiro. Me encantan las casas colgadas de la ladera, como protegiendo el diminuto puerto. La terraza de O’Forno es un buen lugar para tomar un aperitivo o comer mientras se contempla el pueblo y la ría, con O Vicedo al fondo: berberechos, bonito en rollo, navajas y vino. Desde ...