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Árbore da Veira (A Coruña): da cereixa á mazá

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Durante moito tempo, a Árbore da Veira deixaba caer cereixas ao comezo da velada, cereixas vermellas e mentireiras: quen as mordía atopaba foie onde habían de estar a carne e o óso. Antonte non houbo cereixa. A árbore deu outra froita, e deuna ao final, cando xa ninguén a agardaba: unha mazá que tampouco era mazá, co queixo azul agochado no corazón. As árbores cambian co tempo: esta tamén. Deume por pensar que, dalgún xeito, esa troca de froitas tamén conta algo da cociña de Luis Veira , unha cociña que agora pisa máis lene e que antonte deixou na mesa pratos notábeis como o falso nigiri de anguía, steak tartar e trufa, o ceviche de peixe limón ou a stracciatella con champiñóns. Porén, o meu sitio segue a estar nos fondos e nos guisos, que agora pegan un pouco menos os beizos: a kokotxa e o seu pilpil, a pescada, a cigala con boletus e, sobre todo, as moegas de año e a raia con repolo. Para beber, o Bastardo 2016 do Mestre Mateo. Viñazo. A árbore cambia de froito, pero as raíces ...

Le Flaubert: aromas franceses entre las casonas de Providencia

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M e encanta Providencia. Me encantan el Barrio Italia y Bellavista. Me encanta su vida, su ambiente mitad europeo mitad sudamericano, sus bares y sus restaurantes. Me encantan sus grandes casonas signo de tiempos que debieron de ser muy buenos. Me encantan esas calles que respiran silencio apenas a metros de bulliciosas avenidas. En una de esas calles, en Orrego Luco, y en una de esas casonas, el número 125, se encuentra Le Flaubert, un pequeño oasis de tranquilidad poblado de olores franceses (esta primera foto está tomada de loogares.com ). Le Flaubert tiene varios ambientes. El salón de té junto a la entrada, un par de recoletas salas interiores y el luminoso patio trasero. En todas, una pizarra situada sobre un caballete nos cuenta las dos docenas de opciones que conforman su oferta. Las sopas de Le Flaubert tienen fama en Santiago. Y a fé que es merecida. La de cebolla es un prodigio de sabor, de concentración de aromas y sabores. El contrapunto sutil para los entrantes lo...

Una maravillosa iniciativa por las cocinas de Chile

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E n noviembre de 2012, un grupo de amantes de la cocina chilena se comenzó a juntar alrededor de la mesa. Ese lugar sagrado donde todo comienza y termina... Y de ahí surgió Pebre , la corporación por las cocinas de Chile. Una iniciativa consciente de que la cocina es una seña importantísima de la cultura y la identidad de un pueblo. De que algo falla si no se valora lo propio, lo que es de uno. Una iniciativa que se viste de largo mañana lunes en el mejor lugar posible: en la Vega Central de Santiago. Dedicadle los próximos ocho minutos a ver el vídeo de presentación de Pebre. Me llamaron la atención, casi me emocionaron, las palabras de Rubén Tapia en el tramo final. Y eso que soy gallego: lo que deberá sentir un chileno orgulloso de lo suyo... [La foto del pebre está tomada de la galería en Flicker de la revista Panoramas]

Tres syrah

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E ste año que llevo en Chile ha supuesto para mí una transformación enorme en lo que al vino se refiere. He tenido que aprenderlo todo. He tenido que aprender valles, geografías, climas, marcas, bodegas, denominaciones. He tenido que aprender a apreciar cepas que no están presentes en España y otras que, estando, apenas consumía. Echo de menos la Ribeira Sacra y el Ribeiro , por supuesto. Pero también he podido descubrir vinos excelentes. Y he aprendido a conocer una uva, la syrah, que no es ni mucho menos la de mayor tradición en el país, pero que gana peso a base de caldos excelentes. Como los tres que traigo a colación en este post (el orden es cronológico, solo representa la secuencia en la que los fui conociendo). A finales de diciembre, entre Navidad y año nuevo, unos días libres nos permitieron organizar nuestro Colchagua on the road . Además de las grandes bodegas del valle, pudimos visitar una pequeña plantación de doce hectáreas en Marchihue, a 30 Km de las costas del Pac...

Casa Botha (Casablanca): el sabor de lo sencillo

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A l poco de sentarnos, David se acercó a la mesa por primera vez para ver qué tal estábamos. A ratos en un castellano con fuerte acento, a veces en inglés, la conversación fue transcurriendo intermitente a lo largo del almuerzo, agradable. Es, quizás, la seña de Casa Botha: un entorno acogedor, casi familiar, en el que disfrutar recetas clásicas, sin grandes sofisticaciones pero muy bien resueltas. Un lugar de los de antes, de los que cada vez quedan menos aunque deberían quedar más. Las pizarras repartidas por la cálida sala (toda de madera, techos altos, la gran chimenea de hierro: qué bien se tiene que estar junto a ella en los fríos días de invierno; igual que en la terraza cuando el tiempo lo permita) anuncian las posibilidades para las entradas - ensaladas, ceviche, atún, chupe de jaiba, tablas - y para los platos de fondo - pasta, carne, cerdo, pescado, pato, con precios entre $7.900 y $8.900, salvo el último -. Muy representativo de la cocina del restaurante: oferta acotada,...

Espíritu Santo (Valparaíso) o el placer de dar bien de comer

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" No creas que se gana mucha plata con este tipo de restaurante." La conversa con Laura es una guinda magnífica para un almuerzo en Espíritu Santo. Mientras habla, en sus ojos se nota que la cosa no va de dinero, sino del placer - o quizás de la satisfacción - de dar bien de comer. De recibir todas las tardes el pescado que su buceador les trae (por eso en la carta pone "pescado de roca", sin más, a expensas de lo que el mar tenga que ofrecer). De tener un carnicero que, a sus ochenta y cinco años, recorre la zona para elegir personalmente los mejores animales. De exhibir una breve pero interesante selección de vinos. Su hijo Manuel, en la cocina, pone el arte que saca todo el brillo al producto. Hay que trepar un buen rato por el Cerro Bellavista para llegar al Espíritu Santo, situado a pasos del Museo a Cielo Abierto . Pero es uno de esos recorridos por las tortuosas y coloridas callejas de Valparaíso que siempre permiten descubrir algo nuevo. Fácil de recupera...

Casaluz: aires elegantes para el Barrio Italia

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L astarria, Bellavista, Barrio Italia. Tres rincones deliciosos en el centro de Santiago. Tres rincones de moda, tres rincones de gran encanto, tres rincones con una notable oferta gastronómica. En los dos primeros ya tenía mis locales favoritos: la catedral enológica de Bocanáriz y la cocina peruana criolla de la Esquina de Dioses , respectivamente. Hoy he encontrado el lugar que completa el trío. Porque Casaluz cautiva desde que entras al gran caserón de la Avenida Italia, decorado con un gusto exquisito. La luz - supongo que el nombre del loca nace de ahí - inunda el restaurante a través del patio central, alrededor del cual se distribuyen los distintos ambientes y la gran barra: Casaluz se define como Bar & Cocina y cuenta con una interesante oferta de tapas que también funcionan como entrantes, casi todas por debajo de los 5.000 pesos. Al fondo, el frondoso patio alberga media docena de mesas para olvidarse de que estás en el centro de una gran ciudad (lamentablemente, las...

Bajo las nieves eternas del volcán Osorno

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E scribía hace poco sobre las hermosas villas que rodean el lago Llanquihue , sobre su herencia patrimonial proveniente de la emigración alemana de mediados del XIX. Un lago, el Llanquihue, que en realidad no puede comprenderse sin su imponente compañero, el volcán Osorno, una mole de nieves eternas con casi tres mil metros de altura (el lago está casi al nivel del mar) que, con su mera presencia, multiplica la belleza de paisajes ya por sí mismos hermosos. Como los saltos del Petrohué [ ubicación ], una pequeña cascada en el río del mismo nombre. Desde los puentes de madera que se adentran en la corriente, contemplar la espuma, la piedra, la nieve es un absoluto espectáculo. O el Lago de Todos los Santos, a pocos kilómetros de los saltos [ ubicación ]. El lago rodeado de laderas de selva valdiviana; el lago de los tres volcanes: el Osorno, el Tronador y el Puntiagudo; el lago que llega a la frontera con Argentina, a la altura de San Carlos de Bariloche. Desde el pequeño embarcad...

Jamoteca: sabores ibéricos para la nostalgia gastronómica

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En un par de días se cumplirá un año de mi llegada a Chile. Un año que, en lo gastronómico y en lo enológico, ha estado plagado de descubrimientos. De alguna manera, ha sido como empezar de nuevo: abrir el paladar y la mente a nuevos sabores, nuevos olores, nuevas texturas, nuevas formas de hacer las cosas. El cambio ha sido especialmente intenso en lo que se refiere al vino. He tenido que aprender a conocer y disfrutar cepas muy alejadas de mi consumo habitual en Galicia. He viajado por los valles cercanos a Santiago, por Colchagua  y por Casablanca . He probado no pocos de los vinos de ese interesantísimo colectivo que es MOVI . Me he enamorado de ese templo enológico que es Bocanáriz . En este tiempo he podido conformar mi pequeña selección de restaurantes de cabecera. En cocina chilena, el fabuloso Casamar de Tomás Olivera o la oferta kilómetro cero del Macerado de Casablanca. Me he dejado seducir por la maravillosa cocina peruana, bien en su vertiente criolla (magnífica...